El homicidio del carnicero de Costa Norte tiene hasta el momento un detenido y fueron cuatro los involucrados en el asesinato. Temen que quede impune.
Se cumplieron tres semanas del salvaje crimen del carnicero Franco “Titín” Lagos Gacitúa y a pesar de distintas acciones investigativas, todavía no se pudo dar con los asesinos. Hasta el momento, solo permanece tras las rejas el taxista Mauro Agustín Sepúlveda, quien habría ayudado a los asaltantes a escapar del lugar del hecho.
Las pesquisas por el homicidio ocurrido en el barrio Costa Norte están a cargo de la Brigada de Investigaciones de Cipolletti y el Ministerio Público Fiscal de la Cuarta Circunscripción y apuntan a las tres personas que ingresaron al comercio de Lagos y tras amenazarlo, le descerrajaron un escopetazo en la cabeza. El brutal asalto se produjo el 25 de octubre, en horas de la noche, y tanto la Policía como la fiscalía desarrollaron una intensa tarea para identificar a los autores. Sin embargo, el trabajo inicial solo permitió ubicar el taxi que habrían utilizado los delincuentes para huir.
Con material de cámaras de seguridad y el aporte de testigos, fue posible centrar las sospechas en un taxi marca Renault Logan y un día después del homicidio, Sepúlveda fue citado como testigo. Luego, las pruebas acumuladas, hicieron variar la situación del taxista y quedó detenido como presunto cómplice de la banda de asaltantes.
A Sepúlveda ya le formularon cargos como partícipe necesario por el grave delito de homicidio criminis causa y le dictaron una preventiva por un plazo de cuatro meses. Hasta ayer, no había sido impulsado ningún pedido de revisión de la medida adoptada por la jueza de Garantías Sonia Martín y, de esta manera, el trabajador del volante permanecerá tras las rejas mientras se desarrolla la investigación.
Los sospechosos que busca la Policía son tres hombres y su identificación se dificulta porque actuaron encapuchados. De igual modo, se especula que conocían a la víctima y el lugar del hecho porque actuaron en forma rápida y con el objetivo de apoderarse de una suma que superaba el medio millón de pesos, que el comerciante tenía para pagarle a sus proveedores. También, los delincuentes se llevaron el celular de un cliente.