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Fue realizada por una paciente a quien había atendido en una institución pública. El mismo hombre había sido denunciado por una compañera de trabajo.
Un médico del hospital de Senillosa fue denunciado por una paciente por abuso. No obstante, esta no es la primera vez que el hombre afronta situaciones de este tipo, sino que tiempo atrás, una colega lo denunció de acoso.
Según explicó una Licenciada en Psicología, quien trabajó con él hasta hace cuatro meses, es un profesional generalista que trabajaba en el dispositivo consumo problemático y también atiende en internación, hace guardia, control de niños sanos, control de embarazos y controles ginecológicos. “Trabaja con todas las franjas etarias de niños, adolescentes, adultos, por eso es importante conocerlo para conocer la gravedad de la situación”, explicó Florencia Baldauf, la psicóloga con la que trabajo, en declaraciones radiales.
La mujer contó que, en la nueva institución en que trabaja una paciente, durante una entrevista, le dijo que había sido abusada por un doctor del hospital de Senillosa. Al conocer el nombre del denunciado por estos hechos se encontró con que se trataba de una persona con la que ella había compartido espacio durante años.
“Es un perverso, en sus estructuras psíquicas buscan usar al otro como si fuera un objeto para su propio goce. No sienten culpa, se mueven como si nada y manipulan no solo a la persona elegida para cometer estos hechos aberrantes, sino también a todas las personas que tienen a su alrededor”, explicó.
A esto sumó: “El rol de médico les genera ambigüedad porque ven que está ahí para atenderlo, para cuidarlo, lo trata bien, está atento, indica lo que necesita y al mismo tiempo está generando un daño. Es tan ambiguo y difícil que confunde de alguna manera a las víctimas”.
Baldauf, detalló que la elección de las personas a atacar por los abusadores se basa en que en ese momento cuentan con menos herramientas para ponerles un freno. “No solamente es víctima quien efectivamente sufre el ataque de esta persona, sino también todos los que estamos alrededor somos de alguna manera manipulados y entrampados en las redes que teje esa persona”.
"Se oculta tras la imagen de un buen tipo, comprometido, profesional. Todo para ocultar en realidad quién. Él elige a víctimas que justamente se encuentran en un momento de mucha vulnerabilidad porque pensemos quién llega al hospital o a los dispositivos de Salud Mental y requiere de una internación, alguien que se encuentra atravesando un momento de mucha vulnerabilidad", sostuvo.
Además, informó que no son solo los casos de las denuncias realizadas, sino que hay otras personas lo han podido poner en palabras, pero no han podido hacer la denuncia. “La denuncia es reparadora, pero tienen que estar preparados y fuertes para poder llevarlas a cabo”, aseveró.
Gabriela Soto es una médica que trabaja en el Hospital de Senillosa y sostiene que tuvo que soportar acoso por parte de un compañero. Según contó la profesional sanitaria, las situaciones incómodas comenzaron a suceder cuando ingresó a trabajar en el nosocomio, pero sus compañeros no encontraban nada extraño en el comportamiento del hombre.
A sus observaciones las respuestas solían ser las mismas: “él es así”, “es normal” o “él es el típico seductor”.
“Me encontré en un contexto donde ya estaban muy normalizadas sus actitudes. A mis quejas o mi incomodidad no le daban mucha importancia. Entonces tuve que lidiar con eso y en un momento hasta tuve que solicitar que trataran de no ponerme en guardia con él”, contó.
Pese a todas sus acciones para no tener que compartir tiempo con su colega, esto no servía de nada. “El 26 de diciembre a la mañana, yo le estaba entregando la guardia, en ese momento mi compañera de trabajo se había quedado dormida, entonces nos dirigimos hacia la habitación (con él) y le entregué también la habitación. Le digo: ‘Dame dos segundos que saco las cosas y vamos’”, recordó Gabriela.
Luego de tomar sus cosas, se despidió de sus colegas y se fue a su casa. “Cerca de las 10:30, ya en casa, un poco más descansada, volví a agarrar el celu y me encuentro con imágenes de mi ropa interior en el grupo de médicos. No me di cuenta y me había olvidado la ropa en el baño porque estamos 24 horas ahí, entonces te das una duchita, te acomodas y seguimos de guardia”, explicó.
Fue así como se dio cuenta de lo que había olvidado. "Él tuvo la ‘gentileza’ de manipularla porque yo me la había olvidado en la ducha. La colgó en la puerta de la entrada, le sacó fotos y la subió al grupo de médicos”, relató angustiada.
“Después de la foto, en el grupo de médicos donde hay 9 colegas, dijo que iba a dejar mi ropa en psicofármacos. Esta es una caja donde nosotros guardamos ese tipo de medicación que está en la sala común que compartimos con enfermería, camilleros y demás. Él tenía la intención de seguir exponiéndome en un lugar al que todos tenemos acceso porque cuando hay que sacar medicación, tenemos que ir ahí”, aseguró.