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La familia del comerciante de Costa Norte, asesinado de un tiro en la cabeza, junta dinero para seguir siendo parte de la causa. Por el hecho hay tres detenidos que irían a juicio en 2025.
Los familiares de Franco Titín Lagos Gacitúa, el carnicero del barrio Costa Norte asesinado de un tiro en la cabeza durante un asalto ocurrido el 25 de octubre del año pasado, lanzaron una campaña para solventar los honorarios del abogado que los representa en la querella.
La causa entra en la instancia próxima al control de acusación, paso previo al juicio, por lo que quieren asegurarse el acompañamiento legal que les permita seguir de cerca el proceso, y llegar así a la condena de los participantes del crimen.
Ellos reclaman que los tres detenidos por el hecho, Mauro Sepúlveda Díaz, Joan Paul Juárez y Aarón López, vayan a prisión perpetua. Hay un cuarto involucrado que es menor de edad.
Con esa intención comenzaron a vender empanadas, ya que la condición económica de la familia les impide hacerse cargo de los gastos, que “son millonarios”, explicó Gisell, esposa de la víctima y madre de dos niños pequeños, quien encabeza el pedido de justicia junto a su cuñada Ruth, hermana de Titín, quien tenía 31 años cuando lo mataron.
El esfuerzo dio los primeros resultados y juntaron algo de dinero que les alcanzó para concretar “una pequeña entrega” al profesional, que es de Viedma y tiene un despacho en Cipolletti.
Pero no es suficiente, ya que el monto acordado por la representación es mucho más elevado. “Nos queda bastante”, admitió.
En realidad, ellos no sabían que contaban con el asesoramiento de un abogado particular. Siempre creyeron que lo había aportado el Estado. Pero hace pocas semanas el profesional les comunicó que no podría seguir el caso por la falta de pago y que en todo caso los podría acompañar como asesor externo.
“Nos calló como un balde de agua fría”, sostuvo la vecina, que en abril decidió reabrir el comercio donde asesinaron a su esposo, porque es su fuente de sustento.
Recordó que llegaron a él por una conocida que los contactó, pero que frente al dolor y el drama que estaba padeciendo no se detuvieron a meditar como era la cuestión legal.
“Teníamos tan revuelta la cabeza que en ese momento no pensamos en abogados. Nos llamaron y nos dijeron que fuéramos a tal lado para firmar los papeles”, agregó.
Consideran que es importante contar con un abogado, por eso optaron por continuar con el mismo, que está empapado en la causa. Además, destacó su sensibilidad al haber trabajado sin reclamar un peso.
“No podemos decir nada de él. Durante estos diez meses nos acompañó y no nos comentó que no cobraba sus honorarios”, resaltó.
Gisell explicó que la investigación quedó concluida con los tres hombres que irán al banquillo de acusados en el juicio que se realizará probablemente entre marzo y abril del año próximo, con la participación de un jurado popular.
Mauro Sepúlveda Díaz, Joan Paul Juárez y Aarón López están detenidos en prisión preventiva, imputados como autores del delito de “homicidio criminis causa”, una figura legal que solo contempla la pena de prisión perpetua.
La familia de la víctima exigirá que se imponga esa sanción.
La joven indicó que la próxima semana habrá una audiencia para fijar la fecha del control de acusación, paso previo al debate.
En el mismo encuentro también se deberá definir la prórroga de la prisión preventiva de los tres sujetos.
La noche del 25 de octubre último Titín atendía la carnicería y despensa que bautizaron con su apodo, y que instalaron en un salón pegado a la casa familia. Cerca de las 22 atendió a un vecino que había ido con una niña, cuando imprevistamente irrumpieron tres sujetos portando armas caseras -tipo tumberas- con las que lo amenazaron para les entregara dinero.
Los delincuentes llevaron al carnicero hasta la vivienda contigua y tras robarle un monto de dinero -dato que, se presumía, tenían- uno de ellos le disparó en la cabeza. Además, cuando escapaban le robaron el celular al cliente que fue testigo del hecho.
Los dos hijos de Titín y Gisell, que entonces tenían 2 y 4 años, escucharon todo lo que sucedió.
Dos días después se produjo la detención de Mauro Sepúlveda Díaz, un taxista que vivía en el mismo barrio y era amigo de la víctima y que, según la hipótesis de la acusación, llevó a los tres sospechosos de haber cometido el crimen, los espero y los sacó de la escena.
La investigación continuó y durante los primeros días de enero de este año apresaron a Joan Paul Juárez y Aarón López, en tanto que también identificaron a un menor que presumen integraba la banda y tendría una vinculación familiar con Juárez.
Los tres mayores fueron imputados y quedaron en prisión preventiva. Salvo el rol del taxista, no ha trascendido el que cumplieron los otros dos asaltantes. Puntualmente quien disparó el balazo fatal.
La familia de Titín quedó destruida. Gisell y sus hijos de apoco se están recomponiendo. Los nenes tuvieron que recibir asistencia psicológica. Vieron cuando entraron los ladrones y escucharon el ataque. En los días posteriores preguntaban por su papá. Fue una situación traumática para todos. Ella pudo abrir nuevamente el comercio en abril de este año. Pero el pánico está presente en todo momento.
“Hasta el día de hoy no vivo tranquila. Tengo cámaras de seguridad y gente que todo el día acompañándome, pero a mí el miedo no me lo borra nadie”, admitió.
De todos modos, buscan salir adelante y que los culpables sean castigados por la Justicia.
Para Giseel y Karen juntar dinero para el abogado es clave. La venta de empanadas es una de las alternativas para recaudar fondos. Manifestaron que quien pueda colaborar también es bienvenido. Los voluntarios lo pueden hacer, con el monto que sea, al CVU: 0000013000032140168698 o a la cuenta Prex a nombre de Lagos Gacitua Karen Stefani.