Dos hombres fueron heridos a tiros pero no declararon contra los sospechosos. Como no concurrieron al debate, la Fiscalía debió retirar la acusación y los supuestos agresores resultaron absueltos.
Una causa judicial por un brutal ataque a balazos no prosperó porque las víctimas, que salvaron su vida de milagro, no se presentaron al juicio contra los sospechosos, una pareja compuesta por un hombre y una mujer, quienes finalmente resultaron absueltos por el tribunal integrado por Guillermo Baquero Lazcano, Guillermo Merlo y Alejandra Berenguer.
La ausencia de los damnificados motivó a que el fiscal Jefe, Gustavo Herrera, quien actuó con la adjunta Judith Saccomandi, expresara su “frustración” por no poder avanzar en el debate, pero aclaró que no podía probar su teoría sin sus declaraciones, por lo que retiró la acusación y pidió la absolución de ambos y la liberación del sujeto, que estaba con prisión preventiva. El desenlace impidió saber el móvil de la agresión.
Todo ocurrió en jurisdicción de Cinco Saltos durante la madrugada del 17 de julio del año pasado, cuando Ezequiel Zapata y Rosa Urrutia se dirigieron en un Volkswagen Power a la precaria vivienda de Francisco Morán, donde se encontraba también durmiendo Jorge Vallejos.
Según la acusación, Zapata bajó del auto con una pistola 9 milímetros (considerada de guerra), golpeó la puerta y cuando abrió Vallejos comenzó a dispararle con la intención de matarlo. Pero alcanzó a arrojarse hacia atrás y recibió tres tiros en la pierna izquierda.
Mientras que Morán, al oír la balacera se levantó y trató de auxiliar al amigo, pero un balazo le impactó en el pecho, hiriéndolo gravemente.
La investigación determinó que Zapata “disparó desenfrenadamente”. Estiman que efectuó al menos 30 tiros y que problamente fue una ráfaga de disparos, en forma de repetición, por lo que sospechan que utilizó una ametralladora o pistola modificada.
Morán sufrió “lesiones abdominales por el paso de un proyectil de arma de fuego” que le afectó el estómago, intestino grueso y riñón derecho. En tanto que a Vallegos los tiros en la pierna izquierda le provocaron lesiones en la arteria femoral que “pusieron en riesgo cierto e inminente su vida”. Ambos estuvieron impedidos de trabajar durante 30 días.
Zapata fue imputado por el delito de “Homicidio en Grado de Tentativa, agravado por haberse ejecutado con un arma de fuego y en concurso ideal con Portación de Arma de fuego de Guerra”.
En tanto que a Rosa Urrutia la consideraron “partícipe necesario” del hecho, pues durante el atentado esperó al tirador en el auto, en el que después escaparon.
En el inicio del juicio realizado días atrás, la fiscalía expuso la imposibilidad de sostener la hipótesis acusatoria planteada inicialmente dada la reticencia de los heridos de asistir a declarar.
Respecto a Vallejos, puntualizaron que se desconocía su lugar de residencia. Morán, por su parte, directamente no quiso seguir el proceso. Sostuvo que habrían hecho un acuerdo económico, extrajudicial, para cerrar la causa. Precisó el Fiscal que tenía conocimiento de que “estaría recibiendo dinero de manera mensual (cien mil pesos) hasta que logre una pensión por discapacidad”.
En un veredicto unánime, los jueces indicaron que correspondía cerrar el caso con una sentencia absolutoria ante la decisión del Fiscal para retirar la acusación, dado que su dictamen tiene carácter vinculante. Mencionaron la existencia de jurisprudencia y lo que establece el Código Penal.
Detallaron que “el titular de la acción pública ha solicitado de manera fundada la absolución y por lo tanto este Tribunal no tiene otra posibilidad, carecemos de jurisdicción como para dictar una sentencia en sentido contrario”.