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La mujer indicó que sufre agresiones hace años. No lo quiso denunciar, por temor a que el hombre no consiguiera trabajo. De todos modos la Justicia de Paz le dio intervención al fuero de Familia.
Una mujer domiciliada en Cinco Saltos acudió a la Comisaría de la Familia de esa ciudad e hizo un crudo relato de los hechos de violencia que sufre por parte de su pareja y padre de sus tres hijos menores de edad.
Sostuvo que el hombre, identificado como JA, la golpea, la insulta, la denigra y no le permite tener amigas ni estudiar. Todo por celos y la sospecha de que le es infiel.
Sin embargo aclaró que no quería hacer una denuncia formal porque se lo pidió su hija y porque JA no encontraría trabajo en alguna empresa, dado que es quien sostiene a la familia económicamente. Por ese motivo formalizó una exposición de los hechos que, aseguró, está padeciendo.
De todos modos y pese a su negativa por denunciar, se inició un expediente que recayó en el Juzgado de Paz de la localidad rionegrina, cuyo titular Enzo Espejo resolvió darle intervención a la Unidad Procesal de Familia en turno de Cipolletti.
La hostilidad del sujeto no es nueva, según aclaró, ya que conviven desde hace diez años. Dijo que estuvieron radicados en La Plata, donde él manejaba un taxi, y que en dos oportunidades “me pegó”.
Admitió que nuca antes había hablado por temor y vergüenza.
Recordó que en aquel tiempo “habían días que no volvía a la casa por 2 o 3 días y cuando volvía pensaba que yo estaba con otro y que lo engañaba”.
“... nunca me dejó tener amigas, tuve que dejar de estudiar porque él pensaba que lo engañaba todo el tiempo en el que no me encontraba con él. ... un día llegué de trabajar a la casa, J. comenzó a insultarme y denigrarme, por lo que me rompió el celular, todas estas situaciones siempre las realiza enfrente de nuestros hijos…”, aseveró.
En una ocasión, agregó, “casi me fractura el brazo y luego me mandó a realizar los mandados como si fuera su empleada”.
“Siempre me trato como una basura, siempre me pegó, nunca dije nada por miedo a que J. me haga algo peor y por vergüenza también”, lamentó.
La exposición la realizó este martes en la sede policial de Familia luego de haber sufrido otro gravísimo hecho de violencia.
Todo se produjo el lunes cuando le pidió que se comunicara con un conocido de él a quien “le compra droga”.
Pero ella se negó, entonces JA se enfureció y comenzó a “insultarme, a golpearme” y la amenazó “con que me iba a matar” y le ordenó “que no me lleve a los nenes a otro lado”. Añadió que la siguió increpando y golpeando.
Entre los zamarreos le rompió una remera que vestía y le tiró ropa afuera. Entonces logró escapar de la vivienda con los niños, que debieron saltar un portón, pero cuando habían hecho unas cuadras recordó que había olvidado su celular, con el pensaba pedir ayuda a una familiar.
Por eso afirmó que mandó a dos de los nenes a buscarlo junto con una bolsa con ropa, pero el padre al verlos los dejó encerrados, mientras continuaba insultándola por la ventana, según su relato.
De todos modos aclaró que entró a la vivienda y le pidió que dejara salir a los chicos, pero también la encerró a ella. Hasta que finalmente lograron huir por la calle, hasta que se cruzó con un automovilista a quien le pidió que los acercara hasta la zona céntrica de Cinco Saltos.
El juez Espejo resolvió elevar la causa para que intervenga la Unidad Procesal de Familia de Cipolletti.
Explicó que ante la gravedad de los actos de violencia en la familia descriptos “no sólo estarían afectando a la Sra ( ) sino también a los tres hijos de la pareja, todos ellos de corta edad”.
Consideró que se debe evaluar el caso de acuerdo a los lineamientos expresados por el Código Procesal de Familia y la Ley 3040, referida a la “Protección Integral contra la Violencia en el ámbito de las Relaciones Familiares”.