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Poca venta en tiendas a pesar de los descuentos

En el centro cipoleño, algunos comerciantes no ocultan su desazón por el escaso movimiento.

Los cipoleños aprovechan las liquidaciones cada vez menos. A comienzos de febrero los locales de ropa y zapatos colocaron en sus vidrieras las liquidaciones de temporada que llegan hasta el 50 por ciento de descuento contado efectivo. Según algunos comerciantes, las ventas cayeron un 20 por ciento con respecto al año pasado.
Desde una zapatería céntrica aseguraron que las ventas fueron cayendo con los años y que este, puntualmente, fue un desastre. “A la gente no le alcanza el sueldo para comprarse más de un par de zapatos”, expresó una vendedora del local mientras mostraba la lista de precios en la cual indicó que un par de zapatos de $190, con descuento, queda en $114.
La ropa es otro rubro en el que de acuerdo a los comerciantes no hubo un gran movimiento. Varias tiendas tienen en su vidrieras prendas de verano a precio de costo, pero ni así se vende. “Las personas ya no compran porque tienen que gastar plata en la comida y los impuestos”, indicó una comerciante, mientras que otros creen que las ventas se “congelaron” debido al cambio de temporada.
Por otro lado, en las casas de venta de ropa para bebés y niños las ventas se mantienen y las liquidaciones son aprovechadas. “En un momento se pararon las ventas por las vacaciones, pero ahora son normales”, manifestó la propietaria de un local situado sobre calle Roca.
 
Descuentos
Los precios varían según la tienda que se elija; en algunas los descuentos llegan al 30% en efectivo y 15% con tarjeta de crédito mientras que en otras llegan al 50% de descuento con cualquier medio de pago. Se pueden conseguir remeras entre $50 y $110, y jeans entre los $150 y $220. En tanto, en indumentaria para bebés y niños, el precio de una remera puede variar entre los  $40 y $90 y entre $80 y $120, un pantalón.
“Ya no podemos darnos el gusto de comprarnos ropa o zapatos porque tenemos que gastar el sueldo en otras cosas más importantes”, aseveró una clienta que salía de un local de ropa con las manos vacías.