El preso que había aprovechado una salida transitoria para fugarse de la cárcel cipoleña en Año Nuevo fue detenido ayer a la madrugada, casi por casualidad, luego de protagonizar un violento hecho en la vía pública.
Se trata de Denis Alberto Ollua, quien fue atrapado luego de agredir a piedrazos a la Policía en el barrio Villarino.
El comisario Julio Gutiérrez, jefe de la Unidad 24, comentó a LM Cipolletti que recibieron un llamado alrededor de las 2:20 alertando sobre disturbios en calle Falucho al 900, donde vive una familia conflictiva con numerosos antecedentes de este tipo. “Cuando acudió el personal, fueron recibidos con piedras y les dijeron que se vayan de ahí, que el problema era entre ellos y que no necesitaban la intervención policial”, señaló Gutiérrez.
Hasta ese momento nada hacía pensar que en el lugar se encontraba Ollua, el preso que era intensamente buscado en diferentes puntos de Cipolletti e incluso en otras ciudades de la zona. Pero mientras los vecinos seguían a los piedrazos, ahora contra los policías, de una de las viviendas de la cuadra salió sigilosamente el prófugo y los uniformados rápidamente lo identificaron. ¡Piedra libre para Ollua!
Finalmente, la agresión bajó en intensidad y los uniformados lograron reducir y detener a dos hombres mayores de edad y a una mujer (27) que se encontraba en un calamitoso estado de ebriedad. Uno de los detenidos fue justamente el preso que se había escapado en Año Nuevo. Se presume que la alta ingesta de alcohol fue una de las causas por las que se produjo el enfrentamiento, primero entre las personas detenidas y posteriormente contra la Policía.
“Todos están detenidos en la Unidad 24. Ollua se encuentra a disposición del Juzgado de Ejecución Penal 8 y el resto por contravención. En las próximas horas será trasladado nuevamente al Penal 5 de Cipolletti para purgar su condena de 8 años y dos meses por robos y agresión”, indicó Gutiérrez horas después del incidente.
Más de 3 años a la sombra
El delincuente, que debería estar en prisión hasta el 2020, venía teniendo un buen comportamiento dentro del Establecimiento de Ejecución Penal 5 en los últimos tiempos, lo que le permitió acceder al beneficio de las salidas transitorias. Así, pudo pasar la noche de Año Nuevo con su familia, en el barrio Anai Mapu, pero nunca regresó a la cárcel.
Ollua tiene a todos sus familiares y amigos en la ciudad, por lo que se suponía que no había salido de Cipolletti. Desde la Policía estaban convencidos de que más pronto que tarde iban a dar con su paradero. Gutiérrez explicó que esto es muy común, ya que “generalmente los delincuentes prófugos no tienen a dónde ir y terminan siendo detenidos nuevamente”.