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Pidieron 12 años de cárcel por el crimen de Martínez

El castigo fue requerido para el menor, mientras que para Diego Muñoz reclamaron 14 años y seis meses.

La querella solicitó 15 años de prisión para el acusado mayor de edad. La lectura de la sentencia se efectuará la semana que viene.

El fiscal de Cámara Alejandro Silva no tuvo dudas de la culpabilidad de los dos acusados del asesinato de Jonathan Martínez en el barrio de las 1.200 Viviendas de esta ciudad y ayer por la tarde pidió 12 años de prisión para el menor y 14 años y medio para el procesado mayor de edad, Diego Gabriel Muñoz. La parte querellante acompañó la solicitud y reclamó 15 años de cárcel efectiva para Muñoz.
El juicio oral por el hecho ocurrido el 17 de agosto de 2011 se cerró ayer con el testimonio de un menor logrado a través de la Cámara Gesell y que el Tribunal integrado por Pablo Repetto, Álvaro Meynet y César Gutiérrez Elcarás analizó junto a la Fiscalía de Cámara, la querella y la defensa.
En tanto, se desistió de un testigo que había sido citado para ayer.
La exposición de los alegatos estuvo marcada por la presentación del fiscal, que evaluó suficiente la prueba física y testimonial para acusar al menor y su presunto cómplice. Requirió que al imputado como autor del delito de homicidio agravado por el empleo de arma de fuego se lo declare responsable y se le imponga una pena de 12 años mientras que a Muñoz, considerado partícipe, se lo condene a 12 años y 6 meses.
A su turno, la querella, llevada adelante por el abogado particular de los padres de Jonathan, solicitó que se le imponga a Muñoz una pena de 15 años. Por un impedimento legal, no avanzó con una acusación en contra del menor.
 
"Hay elementos"
Los padres de Jonathan, Luis Martínez y su esposa Claudia, siguieron de cerca el desarrollo del debate en la sala de audiencias de la Cámara Segunda del Crimen de Cipolletti y tuvieron el acompañamiento de familiares de otros hechos de violencia. Anoche Martínez explicó a La Mañana de Cipolletti: “Por mi parte, creo que hay elementos en contra de los imputados” y recordó los testimonios incriminantes brindados por las personas que se presentaron a declarar.
Ya pensando en el fallo que van a dictar los camaristas, el padre de la víctima recalcó que “tengo fe en Dios”.
Jonathan fue atacado cuando se encontraba junto a su hermano Luis y, a pesar de un intento de protegerse, fue alcanzado por un proyectil en la cabeza. Los disparos fueron efectuados desde un auto Suzuki Fun y este detalle fue fundamental para identificar a los atacantes.