Con la participación activa del abogado particular Marcelo Hertzriken Velasco, los familiares de Vicente y Estela Morales, asesinados en septiembre de 2012, buscarán en las próximas semanas reactivar la causa penal que no tiene detenidos ni tampoco imputados por lo sucedido en una casa particular del barrio Del Trabajo de esta ciudad.
Se trata de un doble homicidio que causó una gran conmoción en la comunidad y que casi no mostró avances en lo que se refiere a la investigación a cargo del Juzgado de Instrucción 2.
Por este motivo, la hija de Estela, Daniela Morales, a través de su representante legal, reiteró días atrás un reclamo de medidas fundamentales para identificar a los autores o el autor.
Una de las primeras solicitudes se dirigió a la Brigada de Investigaciones para que brinde un completo informe de las acciones llevadas a cabo en relación al doble asesinato, destacaron fuentes allegadas a la causa.
Asimismo, se requirieron resultados de exámenes de ADN. En este marco, indicaron las fuentes, se llevará a cabo un examen bioquímico para establecer la cadena de ADN de Antonio Morales y, a su vez, poder cotejar con otros estudios.
Palo de piso con sangre
Otro trámite que se concretará tiene relación con un palo de piso secuestrado en el domicilio de calle Juan José Paso al 100. Para este elemento de prueba, se ordenó al Gabinete de Criminalística local que lo examine y compruebe si las manchas de sangre que presenta son producto de roce o salpicadura y “si son compatibles con el resto de manchas existentes en el lugar”, apuntaron las fuentes.
El tiempo transcurrido es un obstáculo importante para el esclarecimiento del doble homicidio y ahora todo depende de una serie de estudios de criminalística más el posible aporte de nuevos testigos. Las hipótesis iniciales fueron de escaso valor y se limitaron a descartar el robo aunque no surgió nada alternativo y que llevara a los investigadores a la identificación del responsable. Más allá de las vicisitudes, se espera algún resultado positivo.
Varias hipótesis, ninguna certeza
La causa penal abierta el 24 de septiembre de 2012 contó con el aporte de la jueza Sonia Martín, quien luego decidió pasar las actuaciones a la Fiscalía 2. De manera inicial, se pensó que la detención del asesino no se demoraría.
Sin embargo, el tiempo empezó a transcurrir y las hipótesis de los investigadores se diluyeron en forma rápida. Primero se pensó en personas que vivían en las cercanías y por ese motivo, se hizo un allanamiento a una vivienda de Alberti al 100. También se rastreó con los perros los alrededores y fue secuestrado un vehículo.
Otra medida que apuntó a dar con los sospechosos fue la recopilación de testimonios de familiares y allegados a la familia Morales. En este marco, indicaron fuentes cercanas a la causa, se supo que un albañil estaba trabajando en la propiedad. Después se indicó que el autor de los crímenes habría utilizado una herramienta del trabajador para cometer el doble homicidio.
Asimismo, no dejó de llamar la atención que los responsables de las pesquisas descartaron de plano un posible intento de robo. Por el contrario, no supieron precisar qué habría motivado el salvaje crimen.
Además de Martín, intervino el fiscal Oscar Cid y la causa se tramitó como "autores ignorados".
Apenas ocurrido el hecho, se buscó seguir las huellas de los homicidas con perros entrenados pero la acción no arrojó resultados.
En cuanto al vehículo secuestrado, que era del novio de la hija de Estela Morales, las pericias realizadas no permitieron obtener ninguna información.