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Romina vive lejos del centro de Cipo, donde estudia y realiza la mayor parte de sus actividades diarias. El colectivo no pasa cerca de su casa, sus padres no disponen del tiempo para ir a buscarla y así se le complican los traslados. Entonces, la joven ya lo decidió: pidió de regalo de cumple el curso de manejo y sacar lo antes posible el carnet “para no depender de nadie e independizarme en ese sentido”.
Como ella, son cada vez son más los jóvenes y adolescentes que se animan e interesan por aprender a conducir.
Sin ir más lejos, en lo que va de 2023, se registraron un total de 3293 turnos “primera vez” para obtener el registro. Incluso, “83 corresponden a 17 años ”, quienes por ser menores de edad “necesitan que el trámite esté autorizado por los padres o tutor legal”, cuenta Silvia Gracía, directora de Tránsito de Cipolletti. "Y otros 106 pertenecen al rango de 18 a 20 años", acota.
Cambios de paradigma
“Las edades entre nuestros alumnos también han cambiado. Hoy la mayoría, en un 65%, son jóvenes de 16 a 25 años, tanto varones como mujeres, dejando de lado el viejo estigma de que el hombre no necesita ir a una academia de conducción”, comenta Matías Mapa, de la academia Manejar.
Y aporta otros datos relevantes. “Hoy se ha hecho una práctica habitual enviar a los hijos a cursar con nosotros y dejar el viejo hábito de enseñar padres a hijos. A la vez, los papis nos comentan que por una cuestión de seguridad, prefieren que viajen a la universidad en auto solos y no regresen de noche a sus hogares en transporte público”.
“En el 2022 tuvimos un total de 311 trámites para 17 años y para el rango 18-20 años, 707”, agrega una nueva estadística Silvia.
¿Qué les cuesta a los chicos? “En examen teórico, es muy importante el número de desaprobados, básicamente se equivocan en seguridad activa y pasiva. En reconocimiento de señales viales, en normativa de velocidades, en diferenciar imprudencia impericia y negligencia", precisa.
"En cuanto a los exámenes prácticos, reprueba alrededor del 15% en ese rango etario. Pasa por no respetar la señalética de la pista vial y/o por no poder cumplimentar las maniobras de estacionamiento", redondea.
"Lo que más les cuesta a los alumnos jóvenes es tener el criterio de seguridad necesario al momento de conducir, generalmente hay que llamarles la atención por el exceso de velocidad en las prácticas. Aún así la capacidad en recepcionar información y aplicarla es excepcional, su motricidad es mejor que la de un adulto. Creo que poder enseñarles de manera correcta de joven y ser parte de esa etapa es satisfactorio, porque estamos educando y mejorando el tránsito en nuestra ciudad", destaca, por su parte, el encargado de La Academia.
Luchan contra la impaciencia callejera
Manejar tiene 11 años de vida en la ciudad. Cuenta con 4 vehículos con doble comando habilitados y ofrecen un curso para principiantes de 22 clases teórico-prácticas y una opción para avanzados de 12 clases. Más de 5.000 alumnos han pasado por la Escuela, con un promedio de "35 a 40 alumnos mensuales".
"Podemos mencionar que pese a tomar todos los recaudos la gente del tránsito en general es muy impaciente e irrespetuosos, tocando bocina y molestándote cuando nos ven circular por la ciudad", lamenta Matías el obstáculo diario con el que se topan en las calles.
Los jóvenes piden pista y quieren manejar.