La mujer comenzó a dudar del tratamiento y recurrió a la Justicia para que lo trasladen a otro centro asistencial y fue derivado al Castro Rendón de Neuquén, donde el 31 de diciembre un médico le explicó a la madre que el menor tenía el hígado colapsado. Pocas horas después, murió.
"Yo no quiero venganza ni que las médicas tengan que dejar de trabajar. Solo quiero saber qué paso con mi hijo y que todos se informen sobre lo acontecido para que no vuelva a pasar", manifestó la mujer, quien cuestionó al hospital porque "me escondieron información todo el tiempo, tenía que escuchar a escondidas lo que hablaban de mi hijo porque no me explicaban nada. Quiero saber qué paso".
La mujer anticipó que iniciará acciones legales para que se determine si hubo mala praxis,
fundamentalmente para evitar que otras familias sufran las consecuencias. Desde ambos hospitales ratificaron el diagnóstico de leucemia fulminante, aunque no dieron detalles por tratarse de un menor de edad.