De esta forma, quedó cerrado el juicio oral contra el ex empresario de la noche cipoleña, que nunca estuvo preso por la acusación en su contra y que ahora enfrenta una complicada situación.
La clausura del debate que comenzó el martes estuvo marcada por los alegatos de las partes intervinientes en el proceso. En primer lugar, la querella, a cargo del abogado particular Iván Chelía, resaltó el aporte de la víctima y su crudo testimonio, donde describió la serie de abusos sufridos desde los 7 años.
Resaltó que los sometimientos durante su niñez -una violación a los 12 años y un rapto en plena calle y posterior abuso ya en su adolescencia- estaban probados y que, por ese motivo, debía ser condenado por "abuso sexual con acceso carnal en forma reiterada"; "promoción a la corrupción de menores agravada por ser menor de 12 años y por la convivencia", y "abuso sexual con acceso agravado por el uso de arma de fuego".
A su turno, el fiscal Marcelo Gómez se encargó de describir la conducta desplegada por Gandini y no dudó en señalar que tuvo "ribetes sádicos". De manera paralela, planteó la vulnerabilidad de la víctima y explicó que la denunciante "vivió un calvario durante más de diez años de su vida".
En cuanto a las pruebas, recordó la carta que le envió el acusado a la madre de la víctima donde le reveló que amaba a la menor y que "la deseaba sexualmente". Después, justificó su accionar por la adicción a las drogas y el alcohol.
A diferencia de la querella, el representante del Ministerio Público solicitó 15 años de cárcel por los delitos de "abuso sexual reiterado agravado y por la promoción a la corrupción de menores agravada por su condición de guardador".
La lectura de la sentencia fue fijada para el 30 de junio.
Denuncia
Abusos a partir del 2002
El juicio contra Luis Gandini, de 61 años, se desarrolló en la Cámara en lo Criminal Segunda de Cipolletti. A la hora de la imputación, se le adjudican hechos ocurridos en el 2002, 2005 y 2011.
Precisamente, en el último ataque contra la víctima y que derivó en su presentación ante la Justicia, ocurrió cuando el ex empresario de la noche, dueño del ex boliche Zakoga, regresó a esta ciudad desde Buenos Aires e interceptó a la joven en plena calle. Según el relato de la víctima, fue amenazada con un arma de fuego y trasladada hasta su casa, donde la drogó y la violó.
La joven se encontraba de novia y decidió hacer la denuncia.
La situación vivida por la denunciante generó una gran repercusión en el último tiempo y durante la marcha de #NiUnaMenos hubo un gran respaldo a su valiente presentación ante la Justicia local.
En la vereda contraria se ubicó la defensa, indicando que los testimonios incriminantes presentaban inconsistencias y que las pericias científicas arrojaron resultados negativos.