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Pide ayuda para que sus 6 hijos no queden sin techo

Alejandra Montes vive en una toma y quieren desalojarla.

Alejandra Montes tiene 39 años, es mamá de seis chicos, abuela de una beba de un año y medio y es sostén del hogar. Desesperada, pide ayuda a los vecinos porque está a punto de ser desalojada.

Hace dos años ocupó una casita de material de la toma La Alameda porque no tenía dónde ir. Era la primera vez que se animaba a hacerlo. Venía de sufrir el temporal del 2014 y perder lo poco que le quedó en pie a manos de los delincuentes, cuando tuvo que abandonar su casilla de la toma 2 de Febrero y evacuarse junto a su familia, en el barrio Anai Mapu.

Al tiempo de ocupar la casa de La Alameda, que creía abandonada, un hombre se presentó como el dueño. Intentaron llegar a un arreglo, pero no hubo caso: ella dice que quería pagar y quedarse en la casa; él, recuperar lo que le pertenece.

El conflicto llegó a la Justicia y ahora podrían desalojarla. El lunes, mientras ella y sus hijos se encontraban aún acostados, irrumpió la Policía golpeando fuertemente la puerta. No sabía que había sido citada, ni por qué motivo se la llevaban, pero tuvo que irse y dejar solos a sus chicos. Se presentó ante el Juzgado de Instrucción 4, donde le recomendaron apelar para ir a juicio. Le dijeron que había una orden de desalojo pero no la sacaban aún. La posibilidad de que avancen con tal disposición le da terror.

“No voy a dejar que nos saquen como perros y nos dejen en la calle, necesito que alguien me dé una mano”, afirmó la mujer.

La casita donde vive junto a sus seis hijos y su nieta, hacinados en un solo cuarto, se encuentra en la calle Domingo Savio. Recuerda que la ocupó “por necesidad” y luego de preguntar a los vecinos si vivía alguien. Entonces, sólo veían a un hombre que en estado de ebriedad a veces pasaba ahí las noches.

A su casilla de la 2 de Febrero ya no podía volver luego del temporal. Ni tenía nada que rescatar de ahí, porque ladrones se hicieron de la ropa, la garrafa de gas y el televisor que tenía. Partió con sus hijos, los colchones y las frazadas de su estadía como evacuada hacia otro lugar. “Salí a buscar y encontré esta casilla abandonada. No encontré a nadie. Fue una tarde ni forcé puertas ni ventanas”, contó.

Adentro se encontró con un olor insoportable y una cama. La persona que a veces frecuentaba el lugar solía orinar y defecar donde dormía. “Desinfectamos y con ese olor igual pasamos la noche”, relató Alejandra.

Al mes y medio se presentó el supuesto dueño y contó que trató de llegar a un acuerdo porque no tenía dónde ir y estaba dispuesta a pagarle la propiedad, pero el hombre no quiso saber nada y la denunció.

“Me cansé de estar para arriba y para abajo con mis nenes, necesito que me ayuden. No voy a esperar a que me tiren la puerta abajo y nos saquen de acá”, concluyó.

El mayor de sus hijos tiene 18 años, el menor cuatro; y su nietita de un año y medio vive con ellos.

Así subsisten

Changas y ayuda social de vez en cuando

La mujer limpia casas y un vecino la ayuda con otras changas. Recibe la asignación universal por hijo, la cuota alimentaria de dos de sus niños y nada más. Por parte de la Municipalidad, comentó que recibía la bolsa de comida mensual, pero hace dos meses que no pasa nada.

“No voy a dejar que nos saquen como perros y nos dejen en la calle, necesito que alguien me dé una mano”. “Salí a buscar y encontré esta casilla abandonada”. Me cansé de estar para arriba y para abajo con mis nenes, necesito que me ayuden. No voy a esperar a que me tiren la puerta abajo y nos saquen de acá”. Alejandra Montes. Vive con sus seis hijos y una nieta en una casita de un ambiente.