La crisis económica por el cierre de la frontera comercial con Brasil está haciendo estragos en la cadena productiva del Alto Valle, con empaques y frigoríficos que no logran pagar sueldos en tiempo y forma. Ante esa situación, la incertidumbre por la normalización de la relación comercial va creciendo y motiva críticas hacia el Senasa, el organismo a cargo de las gestiones. Brasil mantendría la restricción hasta el 1 de julio, pero ayer el senador Miguel Pichetto se mostró confiado en que las trabas para exportar peras y manzanas desaparezcan un mes antes.
“El Senasa elevó dos informes a Brasil uno relacionado con el efecto del frío en la conservación frigorífica en la mortandad de la plaga carpocapsa y otro con un análisis estadístico de la sanidad de las empresas cuyos envíos Brasil quiere prohibir”, manifestó el candidato a gobernador del Frente para la Victoria. Y se mostró confiado en que los documentos generen la confianza sanitaria necesaria para que Brasil vuelva a comprar fruta valletana. “Los técnicos del Senasa consideran que estos informes son positivos para la posición de la Argentina”, dijo Pichetto.
El dirigente del PJ quedó en medio de la tensión entre los productores y el gobierno nacional por el retraso en la llegada del dinero prometido en enero, y por eso busca agilizar las negociaciones con Brasil, que actualmente representan la mayor complicación para la cadena frutícola. Sin embargo, hasta el momento no logró cerrar un acuerdo.