Apenas repuesta del susto, la víctima pidió ayuda a los vecinos y se comunicaron con la Policía. De inmediato, se hizo un rastrillaje y a sólo dos cuadras se pudo ubicar a los sospechosos, que no podían arrancar el Senda. Ante la presencia de los uniformados, decidieron arrojar el teléfono sustraído y aseguraron que eran inocentes. Sin embargo, muy cerca, los efectivos encontraron el celular.
Al momento de verificar las identidades, los agentes establecieron que se trataba de un hombre de 35 años y su sobrino de 18, ambos con domicilio en Fernández Oro. De manera paralela, se pudo saber que eran oriundos de Allen y que el tío del joven es investigado por un asalto a una tienda y un robo en la vía pública.