Una difícil situación vivían ayer todavía los vecinos de algunos barrios y asentamientos irregulares que resultaron muy castigados por el histórico temporal que azotó la región días atrás. En la toma 2 de Febrero, donde muchos habitantes viven en condiciones muy precarias, la realidad se presentaba muy complicada por el barro, los pozos ciegos rebalsados, los enseres domésticos mojados y por el frío que se deja sentir con toda intensidad, junto con la humedad.
Tras las intensas lluvias que cayeron hasta el martes pasado, la mejora climática ha traído un paulatino alivio para las miles de familias que resultaron damnificadas. El desborde del canal de desagüe P2 y de algunos colectores ya quedó atrás, aunque persiste mucha agua acumulada en sectores como Puente 83, Puente de Madera y El 30.
Grandes extensiones de estas barriadas se mantienen casi totalmente intransitables, lo que dificulta el tránsito y la recuperación de la normalidad. Muchos de sus habitantes evacuados y autoevacuados han regresado a sus hogares, pero en un ambiente bastante triste y desolador.
En otros puntos de la ciudad, como la toma Barrio Obrero A y B y el Anai Mapu la retirada de la inundación es bastante notable, aunque el lodo en las calles y los riesgos de infección por el afloramiento de líquidos servidos aún son un problema de consideración. Además, las pérdidas dejadas por el anegamiento de viviendas tardarán en superarse.
En el asentamiento 2 de Febrero y en otras tomas las consecuencias del desastre aún son muy preocupantes. En aquella toma, las condiciones de vida eran, antes de la calamidad meteorológica, muy evidentes. Casas de cartón y madera, con piso de tierra, falta de servicios básicos adecuados y mínimas mejoras generales, constituían su postal general. Con el aguacero, el panorama se agravó a extremos inquietantes.
Dirigentes del Barrio Obrero y de entidades como la Multisectorial de la Mujer y Mujeres en Lucha organizaron la asistencia de los pobladores, que necesitan sobre todo de agua potable, leña y ropa seca. También son precisos colchones y otros enseres. El anegamiento interior de las edificaciones complica las soluciones. Según los referentes, la presencia del Municipio en el lugar ha sido casi nula hasta el momento.