De acuerdo con lo informado por el responsable de la Dirección de Tránsito, Daniel Solís, inspectores municipales y efectivos de la Policía provincial se apostaron ayer en la zona céntrica y concretaron el procedimiento de control de documentación. Todo se desarrollaba normalmente, pero uno de los automovilistas retenidos rompió la monotonía de la mañana: se le efectuó el test de alcoholemia y dio positivo. Bastó un descuido para que el conductor olvidara su borrachera, se subiera a su vehículo e hiciera “volar” la moto de un efectivo policial tras chocarla.
La acción fue muy veloz y uno de los agentes que integra la Brigada de Motoristas de la Regional Quinta no dudó en perseguir al hombre, que recorrió varias cuadras y que fue interceptado en Brown y Mengelle.
Se pidió la asistencia de más móviles policiales y el conductor, borracho, fue trasladado hasta la Comisaría Cuarta. Sólo tuvo que responder por una contravención y ayer por la tarde se dispuso su libertad. En tanto, el auto en que se conducía fue secuestrado y quedó a disposición de Tránsito.
La moto policial chocada resultó con daños importantes.