El personal del corralón municipal, donde se encuentra la sede de la Secretaría de Servicios Públicos, paralizó ayer sus tareas en descontento porque el Gobierno no cumplió con los nuevos contratos y haberes de los trabajadores.
La retención de servicios se prolongó durante toda la jornada laboral y sólo pudo destrabarse luego de una reunión que mantuvieron el intendente Aníbal Tortoriello y el titular de Sitramuci, Omar Meza, a primera hora de la tarde. Las partes llegaron a un principio de acuerdo para una solución definitiva que se refrendaría, si hay consenso, en un encuentro que se llevará a cabo a partir de las 13.
430 obreros deben acceder a un nuevo contrato. Así lo considera Sitramuci. Para el Ejecutivo municipal, deben ser no más de 400. Son éstos los que esperaban cobrar con una nueva liquidación por enero.
Más de 400 operarios que tenían vínculos precarios con la comuna desde hace años debían tener sus contratos en regla para esta liquidación de haberes. No fue así y, para peor, muchos cobraron incluso menos que en meses pasados, lo que irritó los ánimos y detonó el conflicto.
Meza informó que Tortoriello pudo comprobar por sí mismo, tras algunas consultas, que era real que no se había pagado según lo que se preveía y que el asunto había sido causado por una cuestión administrativa que lo excedía. Por vacaciones, no se contaba con los empleados que pudieran confeccionar las contrataciones y los sueldos. Estos, por ejemplo, deben incluir ahora zona desfavorable.
Para el sindicalista, la única alternativa para que no se reanude la protesta pasa por un compromiso oficial de que la diferencia de enero se abonará retroactiva con los ingresos de febrero. Una vez se supere este trance, se empezará a dialogar por la pauta salarial para todos los trabajadores en 2017.