En pocos días, víctimas de robos de motos tuvieron que desembolsar cerca de 10 mil pesos para recuperar sus vehículos. Uno de los casos lo reveló este diario a principios de la semana y ayer se conoció otro hecho: el repartidor que sufrió un asalto tuvo que pagar $3500 por su moto Corven de 110 cc.
Lamentablemente, algunas prácticas delictivas crecen de la mano de la impunidad, y en el último tiempo no resulta extraño escuchar el pago de rescates por objetos, vehículos o mascotas robadas. En apariencia, la sustracción de motos está ligada en forma directa con esta modalidad y por este motivo, una vecina se reencontró con su vehículo luego de pagar una importante suma a otra persona. Según fuentes policiales, la moto, una Gilera, había desaparecido de las cercanías del Changomás el lunes y fue recuperada por la víctima un día después. Quien tenía el vehículo adujo que lo compró de buena fe y se limitó a pedir una suma similar a la pagada.
Muy distinta fue la situación del delivery, que recibió una comunicación de personas relacionadas con los asaltantes que le confirmaron que tenían la moto. “Le pidieron 3500 pesos para devolvérsela. Realizó el pago a través de un tercero, fueron a buscar la moto al barrio Anai Mapu y la recuperaron. Estaba sin la caja térmica y no le devolvieron ni el casco ni sus pertenencias. El joven no conoce la identidad de los ladrones porque un tercero se encargó del pago”, explicó Miguel, quien está al frente de la rotisería donde trabaja la víctima del robo.
Según las fuentes, los delincuentes no están ajenos a lo que pasa en las redes sociales y las publicaciones en las que se hace referencia a los robos y el ofrecimiento de recompensas. En este marco, aprovechan la urgencia de la víctima para recuperar su moto y la contactan, exigiéndole el pago de una suma de dinero en efectivo.
En la mayoría de las ocasiones, los hechos no se denuncian en la Policía y los ladrones se aseguran un manto de impunidad.
Impunidad
Delincuentes y un rescate seguro
Mascotas. La modalidad del rescate también es utilizada por los ladrones en el caso de las mascotas.
Temor. Por miedo a represalias, muchas víctimas no denuncian a los autores de los robos o a quienes piden la recompensa.