El enorme edificio de ladrillo a la vista llama la atención a los visitantes y causa bronca y burlas entre los cipoleños. El Centro de Espectáculos se ve listo desde el exterior, pero en el interior requiere aún trabajos imprescindibles para poder abrir sus puertas y el sueño de convertirlo en el “faro cultural” de la región es aún un proyecto sin concreción. “Es una de las deudas que uno tiene con la ciudad”, reconoció días atrás el gobernador Alberto Weretilneck, quien era intendente cuando se puso el primer ladrillo. El mandatario anticipó que espera que esté todo listo el año que viene.
El Ejecutivo se fijó septiembre como fecha tope para la licitación de los trabajos aún pendientes, que demandarían una inversión cercana a los $26 millones. Sin embargo, Weretilneck aseguró que podría concretarse durante agosto porque “es una de las licitaciones prioritarias en las que Obras Públicas está trabajando”.
El gran complejo de la calle Fernández Oro comenzó a edificarse hace más de una década y aún requiere la iluminación interior y exterior, el sonido, la instalación de las butacas, los telones, pantallas y un sinfín de elementos que conforman sobre todo la estructura para llevar adelante las puestas artísticas.
El edificio tiene unos 3200 metros cuadrados cubiertos en los que se contempla el funcionamiento de salas de exposiciones en distintos niveles y un microcine que saldaría una vieja herida de la vida cultural de la ciudad: haber perdido las dos salas con las que contó en algún momento.
El teatro, sin embargo, se reservó el mayor espacio con un auditorio para más de 600 espectadores que le permitirían atraer los mejores espectáculos que lleguen a la región. Cumplir con las exigencias técnicas de una sala para shows de primer nivel fue una de las complicaciones en el desarrollo del proyecto.
La cuestión política fue hasta el momento otra complicación. La obra, en principio municipal, pasó a manos de la Provincia y hubo varios cortocircuitos durante el enfrentamiento entre Weretilneck y el ex jefe comunal Abel Baratti, quien amagó con terminar el proyecto con recursos propios.
Saldadas las disputas y hasta una pelea legal por las tierras para el estacionamiento, el gobernador aseguró que es tiempo de saldar la deuda y que la intención es que los trabajos se retomen antes de diciembre para que todo esté listo en agosto de 2017.
CIFRA
26 millones de pesos demanda la última etapa de la obra. Se deben colocar los sistemas de iluminación interior y exterior, el sonido, las butacas, los telones, pantallas y diversos elementos técnicos para el desarrollo de obras teatrales.