Ayer, como todos los días laborales, Evangelina se encontraba recorriendo las calles de la
ciudad. Circulaba a pie por calle Miguel Muñoz, entre San Martín y Roca, cuando observó a dos sujetos que circulaban en la misma moto sobre la vereda, maniobra que está prohibida por ley.
Así fue que la inspectora les dio la voz de alerta para que se detengan, se acercó, les explicó que lo que estaban haciendo no correspondía y les pidió la documentación, tanto personal como del rodado.
"El que manejaba no tenía identificación, el otro sí. Así que llamé al 109 para solicitar presencia policial para que los puedan identificar correctamente. Ahí, el que me había dado sus documentos, me los quiso sacar, forcejeamos y terminé en el suelo con un dedo de la mano izquierda esguinzado". El violento joven, en tanto, logró su cometido y se dio rápidamente a la fuga.
Inseguros
Esta situación volvió a abrir el debate en torno a las condiciones en las que diariamente se desempeñan las trabajadoras y trabajadores del área de Tránsito municipal. Es que, por seguridad, en numerosas oportunidades solicitar realizar las recorridas de a dos.
Sin embargo, Evangelina contó que "las disposiciones son que lo hagamos de a uno. Pero estamos muy indefensos así. "Hoy (por ayer) tuve que llamar yo misma al 109, no tenía nadie que me ayude", lamentó la inspectora.
Ni bien tomaron conocimiento de la situación, los compañeros inspectores municipales se solidarizaron con la mujer, y se dirigieron a las oficinas de la Dirección de Tránsito, ubicadas en calle Brentana, donde improvisaron un piquete que se extendió por pocos minutos. Pedían que se escuchen sus demandas de más seguridad.