Expectactiva existe entre los asentamientos irregulares de la ciudad por la inminente entrega que haría la Municipalidad de unos 1.000 metros de cable de alta tensión para mejorar la seguridad de los habitantes, que enfrentan cotidianamente problemas por las precarias instalaciones con las que cuentan. No son raros los cortocircuitos, apagones e incendios producidos por las redes eléctricas que han instalado ellos mismos.
Desde las tomas, se indicó ayer que el material ya está disponible y que solamente resta cortarlo para su distribución en cada lugar.
Se mencionó que llegaría a unos 1.000 metros la cantidad de cable disponible, y que cada uno de los asentamientos tendría que retirar, por sus propios medios, su parte.
Sin embargo, en la comuna prefieren, al parecer, mantener el misterio sobre la operación, que tiene un claro propósito humanitario, como lo es la protección de las miles de personas, gran parte de ellas niños, de los riesgos del ya viejo, sobreexigido y deteriorado cableado actual. Ayer, un funcionario de Servicios Públicos, seguramente acicateado por la política oficial de no intervención en las tomas, negó que hubiera alguna iniciativa prevista de la índole de la que los ocupantes dan por cierta. Los 1.000 metros de cable, 600 de ellos para el Barrio Obrero A, serían en la comuna un misterio.
Pero en el Barrio Obrero, precisamente, no dejarán que se desvanezca la alternativa. Ayer, buscaban un camión para retirar el implemento. Tienen apuro. Un incendio que afectó la noche pasada al transformador que abastece al sector, volvió a encender la alarma por las instalaciones precarias.