Cipolletti.- El legislador por el ARI y ex jefe comunal de Cipolletti, Jorge Ocampos, aseguró que "el cuidado de las fuentes de agua dulce debe ser una de las principales responsabilidades de los administradores del Estado, en sus distintos niveles. Son obligaciones indelegables e ineludibles, porque de su preservación depende la vida, en todas sus manifestaciones".
Remarcó que "el rio Negro es un recurso natural extraordinario, para la región y con características que lo hacen envidiable en el país y en el mundo. Su existencia fue la base sobre la cual se fundó un polo productivo e industrial sobre el que se asentó el crecimiento demográfico de la región, concentrado en distintos centros urbanos".
En ese sentido, dijo que "pareciera que la decadencia de la economía madre de la región –producto de modelos económicos que marginaron la producción primaria y el agregado de valor-, fuera acompañada por un marcado desinterés por el cuidado de la calidad de las aguas, que son agredidas desde hace décadas por derrames de efluentes cloacales e industriales sin un adecuado tratamiento".
"Siempre se utilizó el irresponsable razonamiento que los caudales del Negro y de sus afluentes el Limay y el Neuquén tenían capacidad para autodepurarse, es decir que resistían la invasión, en grandes volúmenes, de elementos contaminantes.
Irresponsable y falaz. Porque todo tiene sus límites", subrayó.
El reemplazante de Magdalena Odarda en la Legislatura rionegrina dijo, a su vez, que debiera establecerse la llamada “tolerancia cero” para las acciones contaminantes, provengan desde donde provengan.
"La contaminación tiene efectos definidos sea quien sea el emisor; pero la acciòn en si misma se agrava cuando es el Estado, a través de distintos organismos y actividades, el que lo produce o lo permite", sostuvo.
Neuquén, Cipolletti, Plottier y Centenario, entre otras localidades, arrojan líquidos cloacales sin tratamientos a los cauces de los ríos de la región. "Ante este panorama¸ ¿cuál ha sido la actitud de nuestro gobernantes?. Hacer lo formal: reuniones de análisis de la situación, diagnósticos, pedidos de soluciones, algunas declaraciones como para salir del paso. Pero la situación es tan grave, por la antigüedad y sus efectos, que ya no se tolera la formalidad del pedido", manifestó Ocampos.
A su vez, el dirigente del ARI recrdó qu "ya se ha dado suficiente tiempo a las autoridades provinciales neuquinas y rionegrinas, para realizar las obras necesarias. Los gobernantes municipales agotaron su interés en reuniones y pedidos formales, la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas, se distrae y falta a una de sus obligaciones que se preservar a los ríos de la cuenca de elementos que los afecten. Sin dudas muchos protagonistas para tan pocos respuestas".