Hasta ahora se lleva concretada media docena de encuentros y lentamente se han ido limando las posturas más extremas. Es decir, quedaron atrás las propuestas de los ocupantes de pagar cifras mínimas y los planteos de los medios para conseguir sumas exorbitantes.
Paulatinamente, ha ido ganando terreno la buena voluntad y la posibilidad de alcanzar un consenso. La etapa de las definiciones podría estar acercándose. Para el Ejecutivo municipal, sería un logro mayor para su política de regularización y urbanización de las tomas.
Sin embargo, si las conversaciones se empantanan y se llega a un callejón sin salida, las familias ocupantes no dudarán en presentar un proyecto de declaración de utilidad pública y de expropiación de las tierras, en busca de salir de la incertidumbre legal en que se encuentran hoy.