La familia inició luego un paseo por las aguas del Nahuel Huapi con destinos probables en el Bosque de Arrayanes, Puerto Blest y la isla Victoria.
La llegada de Obama se hizo en medio de un fuerte operativo de seguridad, que incluyó helicópteros sobrevolando la zona del aeropuerto. El mandatario norteamericano arribó vestido con pantalones claros, campera negra y anteojos oscuros, dejando en claro que ya no habría actos protocolares. Lo acompañaba su esposa Michelle, que llevaba una campera verde militar, un suéter verde, pantalones y zapatillas negras y también lentes oscuros.
Detrás bajaron sus hijas y su suegra, y juntos subieron a una de las camionetas negras con vidrios polarizados que integran la "cápsula" de 33 vehículos en los que viaja la comitiva oficial del presidente de los EE.UU. y que los transportó por tierra hasta el tradicional hotel Llao Llao.
En una jornada cálida y con mucho sol, Obama se trasladó por la avenida Exequiel Bustillo, a la vera de la cual, en el sector de la costanera cercano al centro cívico de la ciudad, unos 300 manifestantes esperaron al dirigente demócrata con carteles que rezaban "Patria sí, colonia no" y se produjeron algunos forcejeos con la Policía, aunque no hubo incidentes graves.
Por su parte, el presidente Mauricio Macri llegó también a Bariloche ayer al mediodía, donde despidió a su par de los Estados Unidos y luego pasará el fin de semana en una estancia en Lago Escondido.
Divididos
Entre el repudio y los curiosos
La comitiva estadounidense se movió por Bariloche con una enorme custodia, que no impidió a cientos de vecinos repudiar la visita de Obama por llegar al país en la conmemoración del golpe de Estado. Luego, los fans se agolparon en Puerto Pañuelo para sacarle fotos.