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Nota Opinión: El fútbol de la Confluencia

Amontonar en vez de ordenar. Por: Alfredo Celani
Cipolletti.- Este año se van a cumplir 36 años de la creación de la Liga Deportiva Confluencia. Para los menos memoriosos, habría que rescatar que esta organización hoy en funcionamiento surgió de la fusión de las entonces ligas Deportiva Río Negro (nucleaba a clubes ubicados entre Roca y Regina) y la Confluencia (entidades de Allen, Cipolletti, Cinco Saltos, Barda del Medio).

Se armó, lo que se imaginaba, un proyecto renovador; revolucionario. Capaz de atrapar multitudes con duelos (futbolísticos) pueblerinos, algo que en cierta medida se consiguió en aquellos tiempos. Serán inolvidables y ricos en historia los primeros clásicos entre Cipolletti y Deportivo Roca, con ediciones que lograron enorme interés durante la primera década (un marco de tribunas con 4.000/5.000 personas no era sorpresa), para ir luego decayendo en atracción, quizá porque la sucesión tan reiterada de esos partidos (llegaron a enfrentarse una media docena de veces en un lapso de dos o tres meses) derivó en el propio desgaste.

Tanto que hoy, esa confrontación apenas podría atraer medio millar de espectadores.

Equipos de Regina (Estrella del Sur en su momento, Regina y Círculo después) y Unión Alem Progresista no quedaron fuera de esa “vidriera” como epicentros atractivos cuando les tocaba medirse con aquellos dos “grandes” de la zona.

Como la idea de integrar esta nueva liga con su similar del Neuquén –intentada más de una vez y probado con competencias que no pasaron de la informalidad competitiva- no prosperó, cada cual siguió su rumbo. Y así, la Deportiva Confluencia (o Confluencia como la llama hoy la mayoría) ha continuando desarrollando su calendario con más o menos equipos, aunque con una atracción bastante relativa. O, si se prefiere, lo único que atrapa del todo es ser campeón por el beneficio de ir a un certamen regional o nacional. Premio para uno, por supuesto. Y no está mal que sea así, pero en el fondo sin algún otro matiz que ayude al protagonismo global, como pudo haber sido un desglose con una división superior y otra de ascenso, que serviría quizá como incentivo para la gran mayoría de los participantes. Todos saben la relevancia que suele contener la lucha por el ascenso o descenso; casi equiparable a la de ser campeón.

Pero si eso alguna vez se habló, eso quedó ahí. En la mesa del debate. La dirigencia no se animó o no quiso. Siempre se pateó la pelota para adelante; sin saber siquiera qué había adelante. De ese modo, los torneos siguieron y el único “sube y baja” fue de los clubes que un año decidían no participar para volver luego; o bien algún nuevo afiliado.

Ahora acaba de ingresar Chichinales. Y hay que aplaudir que se abran puertas para quienes tengan deseos de superación.

Sin embargo, el destino será el mismo e irreversible. Uno más para agregar al montón. Una lástima que pasen los años y no se les ocurra organizar algo mejor.
Así anda nuestro fútbol “chacarero”; el de cada semana.