Ayer, el funcionario fue categórico en afirmar que la actual gestión “no ha cambiado nada” del Código de Planeamiento de la ciudad y dijo que la expansión de la edificación elevada hacia barrios como el San Pablo forma parte “de la lógica” urbanística que tiene la localidad desde hace casi 30 años.
Indicó que la densidad poblacional y habitacional permite que este tipo de emprendimientos se extienda fuera de la zona centro, y sostuvo que resulta “normal y común” que ello ocurra en una ciudad en crecimiento como Cipolletti, del mismo modo que sucede con “casi todas las ciudades del país”.
Enfatizó que los impulsores de iniciativas inmobiliaria de grandes dimensiones tienen que presentar informes de factibilidad técnica y las certificaciones de Edersa, Camuzzi Gas del Sur y Aguas Rionegrinas sobre la disponibilidad de los servicios de luz, gas, agua y cloacas para que se las pueda habilitar, entre otros condicionantes que rigen desde hace tiempo.
Moreira manifestó, además, que la Secretaría a su cargo cuenta con el personal de inspección de obras suficientes para fiscalizar las construcciones y si alguna vez no se cuenta con alguno se procuran los medios para reemplazarlo.