La jueza de Familia María Marcela Pájaro autorizó la realización de una transfusión de sangre a un niño de 6 años, cuyos padres son testigos de Jehová y se habían negado a que el menor recibiera el tratamiento.
La decisión se fundamentó especialmente en el derecho que tiene todo niño a la vida y a la salud, previstos en los artículos 6 y 24 de la Convención de los Derechos del Niño.
La petición fue realizada por la abogada del hospital de Bariloche, a requerimiento de una médica pediatra encargada de tratar al niño.
Por ello convocó a la defensora de Menores de turno y a la jueza de Familia, a fin de resolver la situación médica de urgencia que presentaba el menor, quien de acuerdo con su cuadro, requería una transfusión de glóbulos rojos a la que los padres se negaban por cuestiones religiosas, informaron desde el Poder Judicial.