Te fuiste con esa paz que siempre nos transmitiste hasta el último instante. Hoy sin dudas, estás donde el tiempo no pasa y todo es mágico, estás en el mejor de los lugares, donde seguirás brillando por siempre...
Nos dejas un dolor inexplicable, el alma y el corazón estrujados, pero también una huella imborrable. Fuiste una presencia constante, un verdadero ser de luz que amaba la vida, lo simple, lo auténtico, llena de amor puro.
Dejaste un legado que vivirá por siempre en quienes tuvimos la dicha de amarte y aprender de vos. Fuiste una gran mujer que llenaba cada uno de nuestros corazones, con amor, con abrazos, con una sonrisa que todo lo iluminaba.
Nos quedan por siempre esos momentos hermosos que vivimos, todo lo que nos brindastes, seguirás guiando nuestros pasos, serás eterna en cada uno de nosotros. Te amamos infinitamente. Tu esposo, hijos, hijos políticos, nietos, cuñado y hermana.