Guadalupe Maqueda
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Ulises Andrés Cirer (13) es un chico de barrio que estudia en el CET 9 y sueña con integrar la selección argentina de atletismo de personas con discapacidades físicas que participará de los Juegos Paralímpicos Río de Janeiro 2016. A pesar de que le falta un brazo, cuando hace deporte no se le nota. Con la mano de derecha y el muñón izquierdo agarra la pelota, juega al handball y pega unos tremendos remates en vóley. No es poco y se anima a otras cosas, ya que también hace básquet, fútbol, lanzamiento de bala y corre.
También se las rebusca para ir a la escuela en bicicleta, con un tablero a cuestas. Desde el barrio Lalor, donde vive con su mamá y su hermano, de 4 años, tiene 15 minutos de ida y otros 15 de vuelta. No fue fácil. Al principio le costó mucho. Tanto que quiso abandonar la escuela. Pero con ayuda de su madre y del colegio salió adelante. Luego, cosechó los logros deportivos que llegaron justo para motivarlo.
Ulises sabe que tiene que entrenar mucho y a la par de cualquiera si quiere alcanzar sus sueños. Pero no se achica y quiere intentarlo. Federico Salazar, profesor de Cinco Saltos y técnico nacional de la Federación Argentina de Deportes en Sillas de Ruedas, que incluye al grupo de los amputados, lo convocó para concentrar en noviembre, en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard), después de haber visto su potencial en la instancia provincial -en atletismo- que se disputó en Viedma a fines de agosto.
De allí regresó con dos medallas de oro: en lanzamiento de bala (7,9 metros) y velocidad (13 segundos, en 100 metros). Eso le valió su participación en los Juegos Nacionales Evita 2015 para discapacitados. La competencia que se viene tendrá lugar en Mar del Plata, del 5 al 10 de octubre. Más tarde, viajará a Buenos Aires para concentrar en el Cenard, con la expectativa de integrar el equipo nacional de discapacitados motores, en la categoría Juveniles.
“Hay que ponerle pilas, de eso se trata”, expresó el chico a LM Cipolletti.
También se acordó de Liliana Flores, la profe de Educación Física que le dio la chance de jugar con la intención de que socialice y sepa lo que es competir. “Llegué en el momento justo y di con la persona justa”, reflexionó.
Para ella también fue una experiencia nueva en su primer año como docente. Lo anotó en los Juegos Rionegrinos pese a que por su discapacidad no hubiese podido clasificar; y más tarde logró que forme parte del equipo que participó de la instancia provincial, gracias a la buena voluntad de la Escuela Municipal Deportiva Integrada de Cipolletti.
“Se desenvuelve muy bien, tiene una sensibilidad superfina, más allá del brazo, y juega a lo que sea, no tiene ningún problema”, consideró.
Como en Viedma Ulises clasificó, ahora se va a Mar del Plata -el único cipoleño en su categoría que representará al CET 9- y más adelante tendrá la posibilidad de probarse para integrar la selección argentina.
“Fue una sorpresa muy grande. Todos estamos muy contentos por él. Ahora, sus compañeros también quieren competir después de ver hasta dónde llegó Ulises y todo el futuro que tiene por delante”, advirtió la profe.
FRASE
“Tengo ganas de ganar y me tengo que entrenar. Pero a la escuela no le voy a aflojar. Primero el estudio, después el atletismo”.
Ulises Cirer
Futuro deportista paralímpico
Sacrificio
Una historia de superación
Amante de los deportes
Ulises nació con un brazo menos, por eso para él todo fue muy natural. Desde chiquito le gustaron los deportes y se destacó siempre por ser de los más hábiles y rápidos.
Estimulación docente
Más allá de lo meramente lúdico, sus capacidades comenzaron a sobresalir de las del resto, y así fue que sus profesores de Educación Física comenzaron a incentivarlo para que se vaya superando, consejos que el chico siguió al pie de la letra.
Los primeros logros
En los Juegos Rionegrinos, clasificatorios para los Evita, consiguió dos medallas de oro: en bala y en 100 metros. Ahora deberá viajar a Mar del Plata y en noviembre al Cenard, donde concentrará con la selección nacional de atletismo de personas discapacitadas.
Aprender a vivir con una discapacidad: el rol de la escuela
Como Ulises no se veía como una persona con discapacidad ni entendía muy bien todo lo que iba a poder lograr si competía en igualdad de condiciones, hubo que trabajar mucho para que lo asuma. “Fue todo un proceso”, indicó la profe Liliana Flores.
Hoy entrena en horario de clase, los jueves y viernes, con todos los chicos de su curso, y está entusiasmado. Es la primera vez que compite a través del juego y la experiencia le gustó mucho. “Conocí a otros chicos, hice amigos y me sentí muy cómodo”, expresó.
Confesó que “no esperaba ganar”, por lo que fue una sorpresa sacar dos medallas de oro y ser convocado por la selección.
“Tengo ganas de ganar y me tengo que entrenar. Pero a la escuela no le voy a aflojar. Primero el estudio, después el atletismo”, manifestó.
Contó que su mamá está muy contenta por él y lo “apoya en todo”. Aunque fue difícil asimilar su discapacidad en el juego, al mismo tiempo aseguró que “está acostumbrado” porque convive con esa realidad desde que nació.
Ahora, en lo inmediato, tiene la cabeza puesta en los próximos Juegos Evita, pero a largo plazo dijo que le gustaría hacer electricidad.
El valor docente
“Felicitaciones a la profe -Liliana Flores- que pudo captarlo”, sostuvo Susana Silva, vicedirectora del turno tarde del CET 9.
Antes de Flores, había sido Víctor Aubert, referente de la Asociación Civil Patagónica de Síndrome de Down (Apasido), quien a poco de retirarse de las aulas tuvo la oportunidad de conocer a Ulises y advertir su potencial.
Silvia agregó: “Esta es una escuela contenedora y solidaria que busca trabajar desde las potencialidades del alumno”.