ver más

Murió menor baleado en el Mapu

Permanecía internado en Roca desde febrero cuando fue herido en un ataque protagonizado por varias personas. Por el hecho no hay detenidos y hasta el momento, se desconocen los autores.

El adolescente, de 16 años, que fue baleado a fines de febrero cuando viajaba en una camioneta junto a su padre murió ayer tras haber permanecido internado varias semanas. La madrugada en que fue atacado, otro menor, también resultó herido y por éste último incidente fueron apresadas dos personas que luego quedaron en libertad, por lo que no hay detenidos por ninguno de los ataques.
A cargo de la investigación del crimen del menor quedó el titular del Juzgado de Instrucción 6, Gustavo Herrera.
La víctima, identificada como Braian Villegas, estuvo casi un mes internada por las graves lesiones que sufrió. El disparo que recibió le provocó serios daños cerebrales hasta que ayer los médicos informaron que había fallecido.
La noticia conmocionó a sus familiares y allegados, que tenían esperanzas de que sobreviviera. El menor fue atacado a tiros cuando transitaba en la camioneta de su padre por calle Cobian. El disparo atravesó la ventanilla del acompañante e impactó de lleno en su cabeza.
Fue trasladado de inmediato al hospital Pedro Moguillansky y de allí derivado a General Roca por la gravedad que presentaba. Lo llamativo del caso es que la víctima no pertenecía a ninguna de los grupos que suelen enfrentarse en el barrio Anai Mapu -conocidos como los Justicieros y los Petones- por lo que los motivos de la agresión son un verdadero misterio.
Su padre podría haber sido uno de los testigos claves del hecho pero debido a que esa madrugada se encontraba completamente ebrio no pudo brindar detalles de quienes atacaron a su hijo. Inclusive esa noche fue llevado a la Subcomsiaría 81º donde permaneció hasta recuperar la sobriedad.
 
Falta de pruebas
La misma madrugada que fue atacada la víctima, otro menor resultó herido. En este caso se trató de un adolescente, también de 16 años, que sí mantiene una fuerte rivalidad con la banda de los Justicieros, ya que él integra la pandilla de los Petones. Según relató en su declaración, él se encontraba en su casa, ubicada en 17 de Julio al 1700, cuando salió a la vereda tras escuchar un disparo, que se presume habría sido el que recibió el otro menor. Apenas salió a la calle fue agredido a tiros. Recibió una perdigonada que le provocó cerca de 27 lesiones; de milagro, salvó su vida. Este adolescente reconoció a sus agresores, que fueron detenidos en una serie de allanamientos y que luego quedaron en libertad. Los investigadores sospechan que estas personas serían quienes balearon al otro adolescente, pero por falta de pruebas no pudieron ser vinculadas.