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Finalmente, el segundo joven que había sido baleado el pasado viernes en el barrio Don Bosco murió ayer, luego de permanecer internado y peleando por su vida. Mientras, la Policía continúa con la intensa búsqueda del presunto agresor, quien hasta el cierre de esta edición seguía prófugo.
La búsqueda del homicida no arrojó hasta el momento resultados positivos. Tras el ataque a balazos, las pistas y pesquisas se centraron en un hombre mayor de edad cuya identidad no fue suministrada oficialmente. También se eliminaron posibles causas y se asegura que se trató de un ajuste de cuentas vinculado al tráfico de drogas.
"Por ahora no hubo novedades, seguimos trabajando sobre la misma pista, en la búsqueda del sospechoso", se explicó.
Cómplices
La mecánica del ataque también está clara para los investigadores. El sospechoso se movilizó en un Ford Escort hasta las inmediaciones de José Hernández y Ecuador, donde se bajó portando un arma de fuego. Ingresó a la propiedad donde estaban los jóvenes y disparó hacia el interior, a través de una ventana. A ambos los hirió en la cabeza y se dio a la fuga.
Fuera de la vivienda estaba ya el auto a su disposición, por lo que está confirmado que no actuó en soledad. Sin embargo, en principio las pesquisas están orientadas a capturar al homicida ya que no estaría determinado quién lo asistió. Las versiones más firmes apuntan a una mujer.
La posibilidad de que el ataque respondiera a un ajuste de cuentas vinculado a la venta de drogas se instaló horas después del tiroteo y se fue afianzando con el correr de los días.
De hecho, allegados a las víctimas estarían vinculados al incendio de una vivienda en la que habría vivido el sospechoso. En el lugar, había pintadas que tildaban de "transa" (vendedor de drogas) al implicado.
Además, investigadores consignaron que la metodología utilizada en el ataque ya registra antecedentes en Cipolletti y todos esos casos estaban relacionados con el tráfico de drogas.