Mujeres solidarias cosen barbijos y los regalan en los barrios más pobres

Es para evitar la especulación de comerciantes.

Si hay que convivir con las cenizas del volcán Calbuco, y si no hay barbijos para todos y el oportunismo los ofrece a un precio de locos, por qué no juntarse, confeccionarlos y después repartirlos. Marisa Nawrath propuso esa idea y, junto con otras 15 mujeres, un día se juntaron y llegaron a confeccionar unos 1000.
“Algo teníamos que hacer”, dijo la mujer en diálogo con LM Cipolletti. Se reunieron en su casa a trabajar y cosieron un millar de barbijos, que luego comenzaron  a distribuir gratuitamente en los barrios de la periferia de Cipolletti. “Todos somos solidarios, la Argentina es solidaria”, expresó Marisa.
La necesidad fue la que impulsó a estas mujeres, como otras veces en otros proyectos. Un día decidieron no perder más tiempo en consultar por barbijos en farmacias y otros negocios. Marisa compró la tela y convocó a otras personas a través de la red social Facebook. Compañeras de militancia, amigas de sus amigas, primas y vecinas se acercaron sin dudarlo.
En su casa de la calle Bolivia 1323 se reunieron un viernes y comenzaron a trabajar codo a codo. Mientras algunas cortaban la tela, otras ponían alfileres y cosían, siempre con un mate de por medio. “Fue una experiencia muy linda. Pasaron 15 mujeres por casa y todas se entusiasmaron mucho con la iniciativa”, contó Nawrath.
Una de ellas se acercó con dos máquinas de coser. Marisa aportó una más y con el esfuerzo de las 15 llegaron a los mil barbijos. “A mi marido le tocó cocinar”, recordó, entre risas. “Y yo no salí en todo el día de mi casa”, añadió.
Comenzaron con la tarea alrededor de las 11 y no pararon hasta las 21. La anfitriona de casa siguió la actividad hasta el final y las otras señoras cedieron el tiempo que podían para sumar a la iniciativa. “Fueron las ganas de hacer y seguir haciendo cosas por la comunidad”, comentó.
Con un gasto inicial que rondó los 300 pesos, sacaron a la calle 1000 barbijos que repartieron en la zona de Puente 83, Puente de Madera y El 30 entre la gente que más lo necesita. Todavía tiene stock porque hubo una segunda edición de barbijos, que irán repartiendo conforme surja la necesidad en los barrios más postergados de la ciudad.
Marisa adelantó que ya le ofrecieron más tela para comenzar a confeccionar una nueva tanda. “La que se quiera sumar no tiene más que venir a casa”, afirmó.

La solidaridad ante todo
Marisa comentó que, como sucede habitualmente, una idea motiva otras nuevas. En ese sentido, contó que luego de la recorrida realizada por el este cipoleño, “una compañera sugirió ir a las escuelas rurales y hacer pecheras para los niños”.
Marisa es la mujer que también reparte juguetes por los Reyes Magos y que festeja el Día del Niño sobre la calle Bolivia, entre Manuel Estrada y Alberdi. Es la mujer que también anda con ropa en el baúl de su auto, por si surge la necesidad de abrigo a cualquier vecino, sin importar edad, sexo o color.
Con respecto a la confección de los barbijos, dijo que sigue recibiendo llamados. Espera replicar la experiencia en algún momento, para que todos los cipoleños puedan estar prevenidos.