El botín no fue importante, pero le arruinó la noche a una familia que esperaba mirar el superclásico entre River y Boca comiendo unos sorrentinos con salsa.
Vecinos que viven en las cuadras lindantes a la casa de la víctima contaron que los delincuentes eran dos. Uno se bajó de la moto, destrozó el vidrio del acompañante y rápidamente arrebató las bolsas. El otro lo esperaba arriba de la moto para emprender la fuga.
Así fue como ante la vista de una gran cantidad de vecinos, los motochorros se escaparon con un pobre pero delicioso botín.
La mujer fue inmediatamente a la Comisaría 24, del barrio Don Bosco, donde radicó la denuncia por el robo del que había sido víctima. Hasta ayer, nada se sabía de los delincuentes ni de las pastas, aunque se supone que estas últimas pasaron a mejor vida.
Si bien este tipo de robos se comete hace muchos años en la ciudad, en esta temporada de verano se registró una ola de casos de motochorros, con la particularidad de que en ninguno de ellos los ladrones pudieron ser apresados.