Montecino tiene el rostro desfigurado, atrás quedó la sonrisa socarrona que mostró varias veces en sede judicial hasta antes de ser condenado en octubre de 2013 junto a su hermana Ruth.
Está flaco y tiene la pierna derecha esposada a la pata de la cama de la habitación que ocupa desde hace 18 días en el cuarto piso del hospital neuquino.
El líder de una de las bandas narcos más importantes de la Patagonia está hoy internado en el hospital Castro Rendón, a la espera de que lo operen.
Empanadas de por medio, contó que "hace un año y ocho meses" viene con problemas de salud. "Me estoy muriendo. Esto no es un tapón que tengo en la nariz, es carne crecida. Tengo el 80 por ciento de la visibilidad perdida del ojo derecho", señaló. Todo esto lo dijo mientras cortaba papel higiénico para limpiarse constantemente la nariz.
"Pérez Culturi, el otorrino que me atiende, me hizo una resonancia y me dio el peor diagnóstico, un tumor en la cabeza y una infección que me deformó los maxilares y malares. Ahora tengo que esperar que me hagan una biopsia", detalló el capo narco.
Mientras aguarda que la Justicia Federal tome una determinación, explicó: "En un primer momento me iban a derivar al Hospital Italiano de Buenos Aires porque me tienen que hacer una operación muy compleja y acá no está el instrumental ni la aparatología para hacerlo".
El temor que tiene Montecino es que le den el alta en el hospital y al volver a la U9, donde cumple la condena, lo terminen derivando al penal de Ezeiza. "Si me hacen eso, voy a tener que esperar que me den un turno en un hospital que me pueda hacer la operación. El cambio de penal sería para alejarme de mi familia y ahí yo me tendría que matar", aseveró el hombre.
Cargó contra su abogado
A su abogado lo amenazó públicamente. "No sirve para mierda. Yo estoy muy enfermo, pero él que no juegue conmigo. Yo tengo 47 y desde los 8 años ando en la delincuencia. Este tipo se hizo conocido por mí, hace cinco años, y ahora tiene una banda de clientes. Que yo no le diga nada no significa que no me doy cuenta del jueguito que me hace, está cambiando figuritas con los jueces que tiene que definir si le sacan la matrícula por la causa que tiene en Roca", dijo en relación con el caso de filtración de la Justicia en la que Vincenty y una empleada judicial quedaron vinculados.
"Que no se olvide Vincenty de que yo soy criado en la calle. Está buscando que me enoje, pero él sólo me conoce una partecita mala, después va a venir llorando", disparó para meterle presión a su abogado.
Denuncia que benefician a otras bandas narco
"El Tribunal Oral Federal me rompió el ojete a mí y me dejó con 18 años de prisión. A los Araneda (la banda que cayó en mayo de 2014 con 840 kilos de marihuana) les dieron 8 años con la misma calificación que yo. Después a los Díaz (que cayeron en julio de 2012) también les terminaron dando 8 años. Yo no soy ninguna carmelita descalza, pero lo que me jode es que no hay igualdad ante la ley. El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, salió a pedir penas ejemplares contra los narcos y asesinos, pero por qué no salió a decir nada de los Araneda de Allen", concluyó Montecino.