“Me pegaron dos trompadas, el anteojo me lo clavaron en la nariz”, explicó Pablo, quien tuvo que ser atendido en un centro de salud privado de Cipolletti.
También hubo una desmentida sobre la calificación del hecho y que no se trató de una entradera. Pero las víctimas fueron claras en cuanto a que los ladrones los sorprendieron cuando ingresaban a su casa y que no pudieron cerrar la puerta porque Pablo quedó tirado, con medio cuerpo afuera. Los investigadores serán los responsables de determinar las verdaderas intenciones de los delincuentes, que se llevaron una cartera que se encontraba sobre un sillón del living.
Otros vecinos consultados por LM Cipolletti indicaron que en el sitio hay poca luz y destacaron que hay presencia policial aunque la zona no es una excepción en cuanto a hechos de inseguridad. En este marco, mostraron su predisposición a sentarse con autoridades gubernamentales para analizar medidas preventivas.