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Menstruación, un factor de desigualdad social

Las brechas económicas para gestionar la menstruación afectan el derecho a la salud y traen consecuencias sociales como ausentismo escolar o laboral.

Hablar de menstruación, es también hablar de desigualdades. En Argentina 12 millones de personas menstrúan. El 73% tuvo que modificar alguna vez sus hábitos de uso de productos de gestión del sangrado por temas económicos, según cifras del Ministerio de Mujeres, Diversidad y Géneros de Nación. Esto representa un grave problema a la salud sumado al tabú que existe alrededor del tema.

Sofía Sandoval es trabajadora social y activista menstrual. En el año 2020 comenzó con su emprendimiento “Amigate con tu Ciclo” que se dedica a la venta de copas, toallitas de telas y bombachas menstruales. En el camino, descubrió todo un mundo de información que le permitió encontrar un montón de ejes que suelen estar invisibilizados. Uno de esos puntos es el acceso a los productos de gestión menstrual.

“La menstruación para las personas que menstruamos es algo que sucede, no es algo que podemos elegir, pero no se dimensiona lo que implica el costo de menstruar. Un paquete de toallitas sale hoy $500 pesos, un poco más un poco menos dependiendo de la marca”, remarcó. En promedio se utilizan 2 paquetes de toallitas según el ciclo de cada persona. En muchas familias hay más de una persona que menstrúa, por lo que el gasto sería aproximadamente de $12 mil pesos al año por cada integrante.

"Termina siendo un factor de desigualdad porque hay sectores que no pueden acceder, que tienen que elegir entre comprar toallitas o comprar comida del día. Esto es una realidad”. Sofía, destacó que se trata de ejes que vienen trabajándose desde el activismo para que estos insumos sean considerados productos de primera necesidad y que se les quite el IVA. “Son proyectos que se han presentado, pero están cajoneados”.

Su experiencia personal la topó con la falta de acompañamiento, asesoramiento y conocimiento que existe en la actualidad pese a los avances que se han dado con la ley de Educación Sexual Integral. "He estado intercambiando charlas con infancias y la verdad es que teniendo muchos años más que las niñas con las que hablo, están en la misma situación en la que yo estaba cuando tuve mi primera menstruación teniendo una ley de educación sexual; sólo se aborda la menstruación como algo meramente relacionado con la reproducción y no se habla del ciclo como salud”.

Las mujeres, niñas y personas menstruantes pueden sufrir consecuencias negativas significativas para la salud cuando carecen de suministros y servicios para transitar su período. “Al no tener dinero para acceder a estos productos terminan realizando prácticas poco saludables, utilizando trapos, gasas, papeles en malas condiciones de higiene”.

Además, las brechas económicas en el acceso a la salud menstrual afectan no sólo el derecho a la salud sino que traen consecuencias sociales. "Es un factor de ausentismo escolar y laboral, hay niñas que faltan una semana entera por mes a la escuela porque no pueden acceder a estos productos”, resaltó la activista.

Hace una semana el gobierno nacional lanzó el programa MenstruAR. Según la propia ministra de Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación, Ayelén Mazzina, se trata de una política que busca fortalecer las iniciativas que llevan adelante los gobiernos locales sobre la gestión menstrual. A través del programa se entregan copas menstruales a municipios de todo el país para garantizar el “acceso igualitario”.

Pero, ¿qué tan integrales resultan este tipo de programas teniendo en cuenta la falta de infraestructura y servicios como el agua potable en muchos barrios? Para Sofía es un gran avance que el tema forme parte de la agenda actual, sin embargo, “tenemos que pensar en cómo se llevan adelante estos programas. El simple hecho de ir a distribuir copas cuando hay gente que no tiene agua no es una política integral”.

Además, advirtió que hay un auge de copas menstruales, pero no todas son iguales ni de calidad, por eso es imprescindible contar con información suficiente porque se trata de un producto intravaginal. “En el mercado hay copas truchas o que son fabricadas en cantidad en máquinas donde se hacen tuppers, muchas desarrollan infecciones, dolores en cuerpo, presión excesiva porque no son de buena calidad. No nos podemos meter cualquier cosa dentro de la vagina”.

Gestión menstrual y el impacto ambiental de los insumos tradicionales.

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El activismo promueve el cuidado del ambiente a través del uso de insumos sustentables.

El impacto ambiental de los productos descartables es un hecho. Una toallita, por ejemplo, tarda entre 500 y 800 años en degradarse. El activismo menstrual promueve el cuidado del ambiente a través de la utilización de productos sustentables como copas menstruales, entre otras alternativas. “La primera toallita que muchas utilizamos todavía no se degrada convirtiéndose en un contaminante importante. Los productos además son tóxicos para el cuerpo o la salud”, sostuvo la impulsora de Amigate con Tu Ciclo.

Si bien hay personas que no pueden elegir, Sofía recomendó que quienes sí pueden hacerlo, opten por métodos más amigables porque para la fabricación de estos productos se explotan un montón de recursos naturales".

Amigate con tu ciclo además de la venta de productos, busca brindar información de calidad sobre copas, toallitas de telas, bombachas menstruales, “para hacer el ciclo más amigable y además dejar de ver la menstruación como un tabú sino como salud”.

En estos años ha acompañado muchos procesos, “he visto personas que notan muchos cambios en el paso de los descartables a estos productos, se reducen las infecciones, irritaciones y alergias. Eso nos hace dar cuenta que el problema no era nuestro cuerpo, sino de los productos que utilizamos".