Dos o tres veces al día, en el teléfono de las Mujeres en Lucha que trabajan contra la violencia de género reciben mensajes en los que angustiadas víctimas, o personas alarmadas por lo que conocen, dan cuenta de maltratos y agresiones. Todo un mundo de dolor y de penurias.
Así, una mujer que sufre los ataques de quien fuera su compañero sentimental cuenta lo que le está pasando. “Hoy puedo hablar y contar la verdad de lo que no pude decirte, siento mucho miedo en este momento por mis hijos y por mí”, se enfatiza en el texto, remitido el domingo 1 de enero, en el que se pide ayuda para enfrentar la situación.
En el relato se dan indicaciones de los afectados, que por seguridad no se consignan. La víctima vivía en una barriada y su pareja le pegaba “a mí y a las nenas”. Cuenta que hizo la denuncia judicial pero que está “con los nervios a mil”.
En otro texto, enviado el martes 10 un preocupado vecino alerta que “con mi esposa no sé qué hacer” porque “mi vecina viene siendo golpeada por el chabón hace varias noches y nadie hace nada. Tienen tres hijitos y lloran mucho”. La narración prosigue indicando que “el chabón la encierra y la amenaza con matar” a un familiar “si lo denuncia”.
Otro mensaje, de otro caso y fechado el martes 3, es totalmente elocuente: “Mi padrastro abusó de mi hermana y obligaba” a que un menor “viera todo. Ahora estamos acá en el juzgado”, enfatiza.