“Hasta que no termine completamente la obra (la empresa) no puede entregar la llave”, sostuvo María Cremer, vicedecana de Medicina. Y explicó: “Falta que coloquen el transformador, eso lo tiene que hacer Edersa, también algunos detalles internos y externos”. Sin embargo, las tareas más complejas y costosas ya estarían listas. La llegada de fondos desde Nación y la readecuación de precios fueron obstáculos permanentes para la culminación del nuevo edificio que se esperaba poder utilizar ya en el actual ciclo lectivo.
Respecto del mobiliario, Cremer manifestó que ya se realzaron los pedidos a la Secretaría de Políticas Universitarias y esperan el desarrollo de la gestión. “Este cuatrimestre próximo esperamos terminar la instalación eléctrica y, si Dios quiere, iniciar el año que viene allí”, indicó la vicedecana.
La obra sufrió diferentes atrasos en los pagos de las certificaciones de avance y por una medida de fuerza por conflictos entre la constructora y la Uocra. Es por eso que los plazos se fueron postergando en reiteradas oportunidades y actualmente no hay una fecha concreta para la entrega del edificio.
La ampliación es un proyecto de gran magnitud, que resolverá en muchos aspectos la convivencia universitaria. La nueva sede tendrá dos niveles y funcionará en forma contigua a las aulas que Medicina ya tiene en el mismo predio en el que funciona Ciencias de la Educación. En la planta baja habrá dos aulas, la secretaría, fotocopiadora, buffet y biblioteca. Mientras que en el primer piso se instalarán el aula magna y el resto de los salones de clases, varios boxes multipropósito, el lugar de reuniones del Consejo Directivo, la Secretaría Académica y la oficina del decano.
En el 2013 los trabajos se pararon porque dejaron de llegar fondos del Estado, que solventa el proyecto a través del Ministerio de Planificación Federal de la Nación y la Secretaría de Políticas Universitarias. El año pasado se reanudaron, pero el avance no fue tan ágil como se esperaba y la facultad tuvo que acudir a sus propios fondos para una serie de arreglos en un galpón en desuso.
graduados
Reclaman la entrega de títulos
Graduados de Medicina reclamaron a la Universidad Nacional del Comahue la entrega de sus títulos, cuya homologación aún no fue tramitada por la casa de altos estudios. En consecuencia, 39 egresados podrían perder los cargos que concursaron para ejercer residencias en distintos hospitales. Sheila Castellotti, una de las damnificadas contó a LU5 que los títulos quedaron en la universidad y no fueron enviados al Ministerio de Educación para su legalización. Según les indicaron desde la UNCo, los documentos serán enviados a Buenos Aires esta semana, pero el trámite tiene una demora de 45 días. En ese tiempo, los nuevos profesionales que rindieron los exámenes de residencias podrían perder los cargos. “Rendimos las residencias médicas para conseguir un puesto en un hospital, son meses de estudio para poder quedar en el ranking, y para adjudicar los cargos se pide el título legalizado”, detalló Castellotti.