“Me gatilló dos veces, pero se le había trabado el arma”

Andrés recordó el violento robo que sufrió el domingo en su comercio.

Andrés es un reconocido comerciante de Cipolletti que tiene una vinería, llamada Baco, en la esquina de Manuel Estrada y París, pleno barrio Don Bosco. El domingo, a primera hora, cuando estaba comenzando una nueva jornada laboral sufrió un violento robo que sin dudas significará una bisagra en su vida. “Volví a vivir”, reconoció.
Según contó, fue sorprendido violentamente por dos sujetos que lo redujeron y lo obligaron a ingresar a su local, mientras uno lo apuntaba con un arma de fuego calibre 22. “Yo no me resistí y les di la plata que tenía; pero insistían en que querían más. Justo yo abajo tenía billetes chicos y momentos que utilizo para dar cambio, entonces me empezaron a patear y me decían que sí, que tenía más. Ahí me saltó la locura de pararme y poner a pelearme con los dos”, contó el comerciante.
Luego comenzaron a forcejear. En ese momento en lo único que pensaba Andrés era en quitarle el arma para evitar que le dispararan. “En ese momento se me escapa el que tenía la pistola y me gatilla dos veces en el pecho. Por suerte no salió la bala. Después seguimos forcejeando y le pegué una piña a la puerta y rompí el vidrio para que alguien escuchara lo que estaba sucediendo y vinieran a ayudarme”, relató.
Los ruidos y gritos alertaron a los vecinos que comenzaron a llegar rápidamente al lugar. El primero fue el cuñado de la víctima, que tiene un negocio a media cuadra. Pero también bajó el hijo de Andrés: “A mi hijo también le gatilló, eso fue lo que más me sacó y después no me acuerdo de nada”.
El hombre fue hospitalizado a causa de una gran cantidad de cortes en su cara y cuero cabelludo efectuados por uno de los delincuentes con los vidrios rotos de la puerta. “Fue en el momento en el que estábamos forcejeando, agarró uno de los pedazos del vidrio y me dijo: te voy a degollar, mientras me cortaba y me cortaba”, recordó.
El violento asalto duró aproximadamente dos minutos. Todo quedó registrado por las cámaras de seguridad, información que hoy maneja la Justicia y que será de gran utilidad para poder dar con el ladrón que logró escaparse. El otro, Elio “el Narigón” Araujo, fue apresado y llevado nuevamente a prisión, de donde se había escapado una semana atrás.
Andrés, algo consternado por la situación, concluyó: “Yo tengo otra vida, porque me gatilló dos veces y también le gatilló a mi hijo. Después nos enteramos que el arma estaba cargada, pero se le había trabado. Fue volver a vivir”, concluyó.