Irene González confiaba en que la solidaridad de los cipoleños no se iba a detener, menos en Navidad. Su meta era amasar y compartir un pan dulce con quien no lo hubiera tenido en Navidad y el objetivo se cumplió. Hoy por la tarde, los Reyes Magos visitarán algunos asentamientos para repartir los más de 100 panes de elaboración casera, justo en el 24º cumpleaños de la ONG Generando Futuro.
Quienes conocen los secretos de la panadería saben de los caprichos de la masa que maneja sus propios tiempos y voluntades. Intentar acelerar el proceso es un esfuerzo en vano, lo mejor es amasar y esperar. Por eso, cinco de los voluntarios habituales de la ONG sacrificaron algunas horas de sueño a fin de cumplir el cometido.
Desde ayer, la esquina de Turrín y Celedonio Flores, en las 1200 Viviendas, comenzó a llenarse del aroma característico del agua de azahar y de los panes que salían, bandeja tras bandeja, del horno industrial. En la mesa todavía estaban dispuestas todas las donaciones que fueron llegando de a un kilo o de a dos.
Para Irene, la solidaridad siempre se destaca entre los trabajadores y “la gente de barrio”. Según su relato, fueron los vecinos quienes más colaboraron con los ingredientes para la panificación. “Los que tienen lo justo son los que más comparten con los demás”, manifestó la referente de la organización.
Las ausencias destacadas fueron las de las entidades oficiales. El silencio no sorprendió a los voluntarios de la ONG, ya acostumbrados a algunos desplantes, sobre todo de la Municipalidad. “Esperamos que durante las vacaciones los funcionarios reflexionen y vuelvan con más pilas para apoyar el trabajo de las ONG”, deseó Irene.
Por su parte, Generando Futuro se tomará un descanso después de la entrega de los panes. No serán muchos días, porque hay trabajo por hacer, pero serán los suficientes para replantear el trabajo para este año, que presenta más desafíos que el año anterior por el impacto de la crisis económica.
Irene aseguró que los pedidos de ayuda alimenticia se multiplican y necesitan organizarse para dar una mano.
Navidad
Otro aporte por la Nochebuena
Gracias a una donación del hospital Pedro Moguillansky y de la empresa Pollolín, la ONG pudo donar varios kilos de patamuslo cocinados y otros tantos congelados entre los vecinos de la zona noreste de la ciudad.
La actividad comenzó en la tarde del 24 de diciembre y terminó cerca de la noche. Además, repartieron módulos alimentarios y algunos budines navideños que fueron la felicidad de muchas familias, que tuvieron una Nochebuena más alegre de lo que esperaban gracias a la iniciativa solidaria de la ONG, que ya lleva 24 años de actividad.