En el Municipio existe gran malestar con la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) por la lentitud con que se efectúa el trabajo de calibrado de alcoholímetros. Desde hace más de un mes, los tres aparatos que tiene habilitados la comuna son sometidos a este control por lo que ninguno está disponible para los operativos de tránsito que se concretan en la ciudad.
En realidad, la Municipalidad cuenta con otros tres alcoholímetros pero estos no se pueden utilizar por una resolución de Nación que data de 2012. Se trata de un equipamiento de origen alemán que entró en el cono de sombra de las trabas que se impusieron entonces a determinado material importado que no se avino a las reglamentaciones de la Secretaría de Comercio Exterior. La complicación burocrática no ha podido ser superada.
El hecho es que en la actualidad la Secretaría de Fiscalización y Organización Interna municipal, a cargo de Néstor Curcio, no cuenta con alcoholímetros para sus labores, pese a lo necesario que resultan para el trabajo de los inspectores de tránsito.
Desde la cartera, se han enviado a la ANSV numerosas comunicaciones para apurar el calibrado del equipamiento pero todos los esfuerzos han resultado infructuosos hasta la fecha. Los aparatos fueron enviados a Buenos Aires en septiembre y no han sido devueltos todavía.
Para Curcio, la repartición nacional tiene inconvenientes para realizar el trabajo con celeridad ya que solamente hay centros habilitados a tal fin en la Capital Federal y en Rosario, provincia de Santa Fe. Allí están ubicadas las únicas sedes del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) autorizadas para las tareas en todo el país.
El funcionario manifestó que sería conveniente que el Estado nacional habilite las reparticiones del INTI en otros puntos del país, como la que existe en Cipolletti, para hacer el calibrado y evitar las demoras innecesarias.