El teniente aviador Miguel Ángel Giménez, caído de Malvinas, recibió hace unos días un homenaje de las comunidades de Allen y Fernández Oro, que le dieron su nombre a una calle rural que se extiende entre calle Gino Moretti y Ruta 22.
Se trató de un tributo emotivo y muy sentido por parte de los vecinos. Ahora, los impulsores del reconocimiento también quieren instalar un monumento permanente en su memoria, pero todavía tendrán que superar algún obstáculo.
El bautismo de la calle se concretó durante un acto realizado el martes 6 pasado y resultó un acontecimiento de hondo contenido y de profunda significación. Giménez fue un destacado piloto de combate, que murió cuando regresaba de cumplir una misión en la que había abatido un helicóptero enemigo.
Su caída en combate ocurrió un 28 de mayo de 1982, a causa, al parecer, del mal tiempo reinante, que le jugó una mala pasada al avión Pucará que pilotaba.
"El Sombra", como se lo conocía al aviador, se estrelló en el Cerro Azul, en la Isla Soledad. Los restos del guerrero y de su nave fueron encontrados recién cuatro años después. Ejemplo de coraje y de amor a la Patria, fue enterrado en el cementerio de Darwin, en las Islas Malvinas, que fueron, son y serán argentinas.
El allense Horacio Sarlinga ha sido, junto con otras personas interesadas en mantener la memoria de los héroes del conflicto, impulsor del homenaje por el cual la calle, cuya traza comparten Allen y Oro, recibió el nombre de Miguel Ángel Giménez. La iniciativa tuvo el acompañamiento decisivo de la comunidad y sus instituciones representativas, siendo ahora orgullo para ambas ciudades haber cumplido con este testimonio de respeto y admiración hacia un valiente.
El hecho es que Sarlinga no se ha quedado quieto y junto con otros entusiastas asumió el desafío que representaba la construcción de un monumento para honrar todavía más el recuerdo del Giménez, quien naciera en Paraná, Entre Ríos, un 27 de mayo de 1954.
A todos los efectos, tanto por la designación de la calle como para la realización del monumento, ha mantenido una fluida comunicación con los familiares del caído en las Islas. Y el hecho es que la obra escultórica ya está terminada y a diario se la exhibe durante algunas horas en un tramo de la calle que lleva el nombre del aviador.
Temor a vándalos y ladrones
Cotidianamente, entre las 9 y las 20, se la puede contemplar, destacando en ella un halcón y un Pucará. No se la pueda dejar en forma permanente en el lugar, como se quisiera, por el hecho de que no hay alumbrado público en el sector y se teme por la seguridad de la obra. En la noche oscura, pueden actuar vándalos o ladrones.
Es la empresa Edersa la que debería tomar los recaudos para que se pueda disponer de iluminación en la calle y se espera que lo haga pronto. Mientras, el monumento está montado sobre ruedas, que facilitan su desplazamiento hacia el hogar de Sarlinga, ubicado en las inmediaciones. Ojalá que pronto pueda ser instalado en un lugar permanente, en recuerdo de Giménez y también de los muertos en el hundimiento del crucero General Belgrano, para los que está igualmente dedicado. Como también para las clases militares '62 y '63, que fueron las que participaron en la guerra y se cubrieron de gloria para siempre.