Le dijo que le haría un regalo. Lo llevó hasta un cuarto y le dijo que se baje los pantalones. Él era un nene de seis años. Su abusador, la pareja de su abuela. En la intimidad de su casa y sin testigos que lo delataran, lo tocó y quiso que lo viera masturbarse. Luego, lo amenazó para que no dijera nada. Le dijo que si hablaba, iba a matar a su papá y a su mamá la iba a meter presa. Pero el niño no pudo callarse y un día se lo contó a su mamá, Elizabeth. Ella denunció el hecho en la Fiscalía y el Barrio Obrero no tardó en saber a quién tenían como vecino.
Como suelen hacen cada vez que se enteran de que entre ellos vive un abusador, un golpeador de mujeres o un narco, se dirigieron hasta su casa para expulsarlo. Pero la Policía ya había ido por él. Encontraron a la abuela del nene de 7 años y a ella también le dijeron que se vaya por ser cómplice.
En diálogo con LM Cipolletti, la madre del nene la acusó de encubrir el hecho y, por cómplice, los vecinos la echaron. “Mi nene se lo dijo y no le creyó; y, como castigo, no le dio de comer más cuando ella lo cuidaba mientras yo salía a trabajar”, sostuvo.
El niño ya pasó por una cámara Gesell para relatar el hecho y los resultados fueron positivos. Se esperaba, además, que fuera sometido a una pericia psicológica, pero aún no está en condiciones, después del episodio de violencia que tuvo que presenciar horas antes de que su abuela y su abuelastro se fueran del barrio.
De acuerdo con los dichos de su madre, el niño y su papá llegaban en moto a su casa y se encontraron con el abusador en un auto, quien comenzó a provocarlos verbalmente y quiso chocarlos. El padre de la víctima no aguantó más, guardó la moto y se trenzaron a golpes. La denunciante estalló y más tarde fue a buscarlo a su casa para golpearlo. “Es lo menos que merecía”, dijo. Y por su accionar, ella también resultó denunciada.
“Estoy destruida, nunca imaginé pasar por esto. Mi nene no es el mismo. Se siente culpable, ha querido matarse y está yendo a futbol para olvidarse un poco de lo que vivió”, expresó entre lágrimas.
Elizabeth le agradeció a la fiscal Eugenia Vallejos que haya sido honesta con ella y le dijera la verdad: que el Código Penal no prevé una pena de cárcel efectiva si es un abuso simple.
Sin embargo, esa verdad le causa gran malestar, desconcierto y decepción. “No va a ir preso porque sólo lo tocó y le mostró sus partes íntimas, porque no hubo penetración, y es indignante. A mi nene le arruinó la vida, sus sueños, y él está suelto. Yo no esperaba esto”, manifestó la mujer.
Afirman que tenía antecedentes
Cuando se destapó este caso, también salió a la luz el abuso que habría sufrido la hijastra del sospechoso cuando ella tenía 12 años. Hoy tiene 21 y es mamá de dos criaturas. Al parecer, en su momento su madre radicó la denuncia, pero luego la retiró y por esto los vecinos del Obrero refuerzan la acusación que gira en torno a ella como cómplice de un presunto abusador al que no quieren más en el barrio. Mientras tanto, la Policía ayer custodiaba la vivienda para evitar que se produzcan incidentes. “Si ellos quieren volver, van a tener que hacerlo con una orden judicial porque acá no los queremos más. Nosotros respetamos la decisión de la asamblea. No queremos abusadores”, dijo la dirigente Lila Calderón.
Una confesión ignorada y cruces violentos con los papás de la víctima
La madre del menor, quien denunció el caso en Fiscalía, aseguró que el niño le contó lo ocurrido a su abuela pero ella no sólo no actuó, sino que lo castigó. Considera que fue cómplice.
Tras la denuncia, el acusado esperó al nene y a su papá frente a su casa y les tiró el auto encima. Luego se trenzó a piñas con el papá y, más tarde, hubo agresiones cruzadas con la mamá.