Lo llaman “el maldito monopolio”. En la Asociación Civil de Titulares de Taxis y Afines esperan que la administración de Aníbal Tortoriello cumpla con su compromiso de modificar la ordenanza sectorial para impedir que se siga expandiendo la concentración de licencias en pocas manos, un fenómeno que data de hace tiempo pero que tiende a empeorar. Así, con los años se ha ido conformando una suerte de mercado negro de venta y de alquiler de licencias que logra burlar las prohibiciones que existen para este tipo de transacciones.
Una de las consecuencias más negativas pasa por el poder que detenta actualmente “un puñado” de titulares de estos derechos y por el paulatino empobrecimiento y salida de la actividad de aquellos que no puede competir con los privilegiados.
El presidente de la Acttya, Sergio Sepúlveda, manifestó ayer que su organización ya les ha planteado a las autoridades municipales que procedan a introducir pronto las modificaciones en la legislación a los efectos de impedir que los inconvenientes se sigan profundizando y desarticular las posibilidades de enriquecimiento de una minoría frente las estrecheces que debe soportar la mayoría de los taxistas.
“Este problema viene de muchos años atrás, no es sólo de la actual gestión de Tortoriello. En un momento de gran crisis, se pensó que la actividad podía funcionar como una salida laboral. Pero, con el tiempo, y como no hubo controles, se fue conformando el maldito monopolio actual, cada vez más concentrado”, enfatizó el dirigente.
En Cipolletti, una persona puede tener legalmente a su nombre hasta cuatro licencias, cuya venta está prohibida pero que pueden ser transferidas bajo ciertas condiciones. No hay, sin embargo, disposiciones para evitar que el grupo familiar o los amigos de un titular puedan adquirirlas. El resultado es que hay familias donde el padre, la esposa, los hijos y hasta algún amigo cuenta con las habilitaciones que otorga la comuna.
En el mercado negro, los valores que puede alcanzar una licencia son muy elevados. Según Sepúlveda, los montos que trascienden oscilan entre 250.000 y 300.000 pesos. Con esas cifras no son muchos los que están en condiciones de comprarlas y allí es donde el peso económico que han alcanzado los monopolizadores se hace notar. Para el que no pueda pagarlas, le queda la alternativa, también vedada por la normativa, de alquilar una por 8500 a 9000 pesos mensuales. Como el nombre del adquirente no figurará en el derecho sino el del dueño real pueden presentarse muchas complicaciones.
300 mil pesos puede costar en el mercado ilegal una licencia. También se pueden alquilar por unos $9000 al mes.
Un negocio rentable para una minoría
“Un trabajador no puede adquirir una licencia en forma ilegal por el alto precio que alcanzan. De allí que los que han logrado tener varias puedan acceder a más. A taxistas de muchos años no les alcanza para tener una pero hay petroleros, abogados y empresarios de otros rubros que han podido comprarlas”, afirmó Sergio Sepúlveda, referente de Acctya. Indicó que los tacheros, muy numerosos, que poseen una o dos licencias terminan, en la práctica, pagando lo mismo o más en materia de impuestos que los que disponen de muchas y el impacto de la inflación y de los aumentos del canon municipal termina por estrujarlos y dejarlos al borde del desastre. A la larga, no pueden renovar sus autos y quedan a merced de los monopolizadores y de los vaivenes de la economía.