En un recorrido por la ciudad se observan dos vertientes bien marcadas en los puestos sin habilitación. Los verduleros optan por avenidas cercanas a los barrios y trabajan en forma independiente unos de otros. En el centro, sobre todo en calle Roca, se ofrecen productos más variados (ropa y películas truchas, por ejemplo).
No hay papeles que lo certifiquen, pero en la calle es vox populi que los puestitos frente al Paseo de la Familia son manejados por un grupo de personas vinculadas a la barra brava del club Cipolletti.
En el Municipio analizan distintas alternativas para contener la venta de los verduleros: controles bromatológicos para garantizar la calidad de los productos y hasta una feria en Parque Norte, donde se contempla la mudanza de la feria del trueque que se reúne desde hace años en la plaza del barrio Don Bosco.
La incógnita pasa por los puestos del centro, que varias veces motivaron procedimientos policiales en los que se incautó la mercadería pero no tuvieron problemas en seguir funcionando. Casi todos los procedimientos fueron efectuados por la fuerza federal por la venta de música y películas piratas.
En total, se trata de unos 25 stands que sólo cambian de lugar cuando tienen algún conflicto con la Policía o el Municipio, siempre en busca de zonas altamente transitadas.
Por eso el anuncio de Comercio y la CIC generó entusiasmo en algunos mercantiles y preocupación en otros, ya que aún no se precisó cómo será el plan para evitar que vuelvan a montar las mesas con mercadería en otros puntos de la ciudad.