Contabilizarlos no es tarea sencilla debido a la precariedad laboral en la que se desempeñan, la mayoría en negro. Pero todos coinciden, y desde la Uocra así lo confirmaron, en que son más de mil.
En muchas obras, la totalidad de los albañiles son oriundos de Paraguay, mientras que en otras pueden alcanzar el 90%. También hay subcontratados en diversas tareas, como electricistas, plomeros y yeseros, aunque esta última especialidad es ampliamente dominada por los vecinos de origen boliviano.
Hoy en Cipolletti los trabajadores de la construcción en blanco son alrededor de 1500, pero se cree que los informales son aun mas.
Según ellos mismos cuentan, en la mayoría de los casos llegan atraídos por las promesas económicas de un trabajo seguro, que en los últimos meses ya no lo es tanto.
Familias enteras se radican, principalmente en tomas, y de allí comienzan a avanzar en el mercado de la construcción. Cuando necesitan más gente, nunca contratan a un argentino, sino que llaman a compatriotas amigos o familiares para que vengan a la ciudad.
Ahora, las puertas se les cierran
En los últimos años la construcción había tenido un gran impulso en Cipolletti. Producto de ello, muchos paraguayos llegaron seducidos por las oportunidades de trabajo. Sin embargo, la actividad hace algunos meses va en retroceso y la situación de muchos, lejos de casa, es angustiante.