Los integrantes de la familia Montecino concentraron la atención de una parte de la sociedad tras el crimen de David Oliva –un integrante terminó condenado-, pero eso se acrecentó con las sospechas de su vinculación al narcotráfico. Cuando se realizaron los operativos que originaron su juicio hubo satisfacción generalizada, algo que hoy muta a decepción.
La percepción social es que son culpables, más allá de lo que determinaron tres jueces. “El expediente elevado a este tribunal contiene graves irregularidades, como nunca he observado en mis 17 años de magistrado en la Justicia Federal”, expresó el magistrado Norberto Ferrando.
Agregó que “lamento profundamente que no se haya podido realizar la audiencia en Cipolletti, porque las autoridades y la comunidad de Cipolletti hubiesen podido tomar contacto con estas negligencias, que indudablemente atentaron con el éxito de la investigación”.
El magistrado sostuvo que “me resulta gravísimo lo ocurrido en este expediente, donde como en pocos casos se vio tanto interés en la población de Cipolletti y su intendente (Alberto Weretilneck) para que se esclarezcan los hechos, existiendo en el expediente aportes de datos de personas anónimas que han querido colaborar con la investigación, y que seguramente ahora ven frustrados sus deseos”.