El fenómeno de las tomas de tierras que explotó en la provincia hace una década casi no tuvo eco en Fernández Oro, que al mismo tiempo fue una de las ciudades con mayor crecimiento demográfico y urbano de Río Negro. El freno a las usurpaciones se logró con la periódica habilitación de loteos sociales por parte del Municipio: tierras más económicas que las que ofrece el mercado inmobiliario y que se entregan, preferentemente, a familias jóvenes originarias de la ciudad. Cada ítem suma puntos y los mejor calificados tienen más chances.
“Estimamos que en pocas semanas vamos a entregar unos 100 en la zona norte. Serán más cuando se presenten más urbanizaciones” privadas, aseguró el intendente orense Juan Reggioni.
La comuna desarrolla el quinto loteo social, con un llamativo número de aspirantes. Casi mil familias se anotaron para ser ordenadas según un ranking que prioriza el lugar de nacimiento, los años de residencia en la ciudad, la conformación del grupo familiar de cada inscripto y su situación económica. Hay 903 aspirantes, pero se desconoce la cantidad de lotes, ya que surgen de la cesión del 10 por ciento de los terrenos de los loteos aprobados por el Deliberante.
La superficie resultante se dividirá en lotes y se adjudicará según el ranking oficial, que ya está disponible en la sede del Municipio.
El valor de cada predio se estableció en $50.000 con un anticipo de $5000, que se puede cancelar hasta en 3 cuotas sin intereses, y el saldo restante hasta en 60 cuotas de $ 750, con intereses de financiación.
En el extenso listado de familias que quieren acceder al terreno propio, hay muchos que no tuvieron suerte en loteos sociales previos y otros que no sumaron puntos por lo que no tienen chances, aunque sí les servirá de antecedente para el futuro y permiten al Municipio tener estimaciones reales sobre la cantidad de viviendas y parcelas que demanda la comunidad.
La tomas
La iniciativa original surgió, justamente, ante una usurpación como una alternativa al impulso a las cooperativas que se dio en Cipolletti, dos de las únicas propuestas locales genuinas que se han desarrollado en Río Negro aunque con resultados dispares. Con más tierras para ofrecer y menor población, la decisión de Reggioni convirtió a las usurpaciones en excepciones.
Otra diferencia de Fernández Oro respecto de la política aplicada en Cipolletti es que los integrantes de la toma que dio origen a los loteos sociales, hace casi una década, y los de la última usurpación –concretada en 2014- recibieron parcelas del programa municipal.