No fue un año sencillo para los equipos familiares del Rally Regional, por lo que el primer mérito de los nuevos campeones cipoleños de la Clase A5 y A1 fue justamente el de la presencia perfecta, ya que ambos largaron en cada una de las ocho fechas confirmadas.
Ramiro García estrenó en lo estadístico la nómina de consagrados en un grupo inédito, surgido del deseo de abaratar costos en la preparación de los vehículos. Básicamente, el argumento para subir a la A5 a la nómina oficial fue el aspecto económico, ya que la carburación tradicional reduce los presupuestos de cualquiera.
Sólo en la segunda fecha, en Plaza Huincul, el campeón fue el mejor del fin de semana, después sumó a cada paso con constancia, aprovechando los altibajos del roquense Jorge Escalante, quien fue el de más victorias en 2013 dentro del grupo, pero con eso no le alcanzó.
En la comarca petrolera, sede también de la cita coronación el pasado domingo, al cipoleño le alcanzó con llegar a la meta para colgarse la corona de laureles, ya que su inmediato perseguidor, el histórico Jorge “Coco” Grassano, se quedó sin poder terminar la primera etapa.
Cristian Montero tuvo números más contundentes en la A1. Irrumpió con todo ya desde el primer capítulo en General Roca y se volvió a subir a lo más alto del podio en la cuarta cita disputada en Zapala y en la séptima, con puntaje doble, en San Carlos de Bariloche. Con tres victorias, además, fue el más ganador de la Clase en todo el año.
Tomaron la punta
La ciudad lacustre fue un punto de inflexión para los dos locales consagrados, ya que no todos fueron capaces de llegar a largar allí por un tema de billetes.
García y Montero tomaron allí la punta de los respectivos certámenes y, con la presión de consagrarse, llegaron al capítulo de cierre para quedarse con el premio tan deseado.